Archivo

Artículos etiquetados y‘Amish digital’

¿Leer? ¡Para qué!

4 febrero 2011 1 Comentario

Algunos dicen por ahí que Internet nos hará tontos. Puede que tengan razón, puede que no.

Pero a través de Tech Crunch acabo de encontrar una ‘herramienta’ que ayudará a reducir aquello de la capacidad lectora, y con ello la capacidad escritora. Topicmarks es una aplicación web a la que puedes mandarle un texto largo, y ella solita se lo lee, te hace un Resumen Ejecutivo”, te marca las palabras clave y te lo manda todo por email.

Hice una prueba con la segunda parte del artículo sobre el FC-Forum. El resultado es, bueno… mejor lo ven ustedes mismos.

Una cosa es productividad. Otra cosa es volverse gilipollas. Me encanta ser un Amish Digital

Desconexión… ¿voluntaria?

En el repaso matutino de feeds, encuentro Unplugged, donde se comenta la brecha digital estadounidense.

Desde personas como el padre de la autora del artículo, que les da igual Internet porque nunca vieron la necesidad de contratar acceso a la red, hasta los niños de una escuela de Carolina del Sur, donde los alumnos tienen la última generación de ordenadores portátiles… que conectan a Internet mediante la wifi de una vecina de la escuela.

En el artículo hablan del estímulo de 7.2 billones americanos de dólares para tejer una red de fibra óptica que llegue a 100 millones de americanos, proporcionando ancho de banda de calidad y a precios no abusivos…
Entonces me acuerdo de lo que hay por aquí y me entra la risa esa nerviosa, a medias entre la sorna y la locura.

Se habla del acceso a Internet como un Derecho Universal. Posiblemente lo sea, pero hay que recordar que tener un derecho no significa que, automáticamente, deba ejercerse. Hay quien elige vivir desconectado, quien ya ni tan solo piensa en ser un Amish Digital, si no que ni siquiera se plantea adoptar ninguna tecnología relacionada.
En personas mayores, pues puede llegar a ser razonable, pero para los que van subiendo, privarles de la posibilidad es privarles de una parte de su futuro.

Recordad, legisladores y empresas de telecomunicaciones, no lo pedimos para nosotros, Tenemos Que Hacerlo Por Los Niños®.

Atención, concentración e inmediatez

Hace ya unos meses que no hago un repaso de mis feeds. Esa lectura para ponerse al día de lo que dice y piensa la gente que te interesa, de algunas de las noticias del mundo…

Del mismo modo, hacía tiempo que no me ponía a escribir en éste blog, pero si que he continuado con los mensajes de estado cortos en twitter, y hace unos días comentaba con Meri que estaba agobiado de series, que me apetecía ver una peli. Algo largo, una historia completa, con su inicio, su desenlace y su final.

Ese ‘retroceso‘ en la lectura de feeds se ha visto ‘compensado‘ con la lectura de, hasta el momento, 3 libros (en formato original): Criptonomicón (1 volúmen en inglés, 3 en la traducción española) y los dos primeros del Ciclo Barroco (3 volúmenes en inglés, 8 en la traducción).

Para quien no conozca las series, baste decir con que Criptonomicón narra historias paralelas, situadas en la 2a Guerra Mundial y los 90, protagonizadas por los abuelos y nietos de los personajes respectivos.
El Ciclo Barroco tiene lugar entre los siglos XVII y XVIII, y los protagonistas son los ascendientes de los mismos personajes, que se relacionan con personajes tan singulares como Newton, Leibniz, Guillermo de Orange, Luis XIV y otros, y en la que aparecen ciertos escenarios que anteriormente habían aparecido en Criptonomicón (pero que si siguiéramos la línea temporal del libro, aparecerían unos 2 o 3 siglos después). Y por si fuera poco, el tiempo ‘histórico’ va saltando hacia adelante y hacia atrás.

Como puede verse, la línea argumental no es precisamente de aquellas cortas y fáciles de seguir, como podrían ser posts de un blog o noticias diarias. Y esto entra directamente en el debate, latente, de la capacidad de concentración para seguir textos largos y complejos, y de como Internet puede llegar a modificarla.

Pero no solamente se trata de Internet y texto escrito, si no también la TV, o algunos de sus productos. Mientras la producción cinematográfica es más patética que nunca, las series están en su momento de oro.

Todas con sus capítulos de entre 30 y 40 minutos en los que se desarrollan pequeñas historias, muchas veces siguiendo una fórmula como en House, y que, a veces y de fondo, desarrolla una historia ‘secundaria’ entre los diversos personajes a lo largo de los episodios.
La cosa es que si uno ha de confiar en ver estas series en la televisión normal de casa, termina viendo el primer capítulo de la segunda temporada tras el octavo capítulo de la quinta. Pero lo fuerte es que tampoco te pierdes y resulta completamente coherente ver los capítulos de forma desordenada (otro caso sería Lost, serie que puedes ver en modo “rebobinado” y te enteras de lo mismo que si la vieras en modo “play” normal).

Se sabe que la atención va más cara que nunca, y que si haces cualquier cosa que dure más de unas 500 palabras o 40 minutos, se pierde audiencia.
En el reportaje que comentaba hace unos meses, Digital Nation, los entrevistados lo corroboraban: se les da muy bien la lectura y escritura de pequeños bocaditos, pero cada vez cuesta más realizar y enlazar, así como seguir, estructuras complejas y con una línea argumental definida.

Facebook y Twitter, un álbum de cromos y fotos con comentarios cortos y un sistema de mensajería instantánea de estados que permite un máximo de 140 caracteres, se están convirtiendo en una especie de peligroso estándar de comunicación que, a parte, no llevan consigo ningún sistema de archivo ni consulta.

No se si estos hechos afectan al sistema cognitivo ni a la gestión de la memoria, pero, ¿podría ser que este déficit de atención colectivo a largo plazo llegase a afectar a la memoria, haciendo que los recuerdos sean más parecidos a una foto de un instante determinado?

¿Podría ser que si la capacidad de concentración no da más que para textos cortos y productos audiovisuales de un máximo de 40 minutos, la memoria llegue a adaptarse y fragmentarse?

¿Puede ocurrir que se llegue a perder la capacidad de relatar nuestra historia y que, en vez de ello, solamente podamos ser capaces de contar breves capítulos de nuestra vida?

Austeridad, luddismo y el Amish digital

Dicen en The Economist que la austeridad tecnológica cada vez está más de moda, poniendo como ejemplo al mismo articulista, que escribe con software de 1997.

Una cosa es la gestión del tiempo propio, y otra cosa es soltar perlas como que una maquina de escribir no promueve distracciones como consultar tu cuenta de ponga-aquí-su-software-de-redes-sociales-preferida.
Una afirmación tan absurda como asegurar que una rueda de madera es mejor que una de coche porque no se pincha.

Una cosa es hacer aplicaciones que hagan una o pocas cosas, y que lo hagan bien (austeridad tecnológica), otra cosa es adoptar una tecnología cuando ya está ampliamente difundida (ser un Amish digital), pero otra cosa es rechazar cualquier adelanto tecnológico y preferir la estampa de Olivetti con un cenicero rebosante al lado, aduciendo que de esta forma no pierdes tiempo en chorradas (ser un Luddita).

Las cosas claras.

Descobrint Dropbox

Fa temps que sento a parlar de Dropbox, però fins ara no m’ha picat la curiositat el suficient com per a veure de què va. I resulta que és una d’aquelles coses que sempre necessitava.
Estant a la feina o a casa d’un amic, quan trobava coses interessants i m’havia d’enviar l’enllaç al mail i, en arribar a casa, baixar l’arxiu.

Dropbox, entre d’altres coses, ho fa. De moment hi posaré la meva biblioteca sencera, però encara no sé si fer-ho de forma conjunta amb True-Crypt o no…

De totes formes, confiar en aplicacions ‘núvol’ no m’acaba de fer gaire el pes. Centralitzar els arxius en un servidor resta la capacitat de tenir múltiples còpies corrent pel món. Com diu Nick Carr, el cloud computing redueix la promiscuïtat de les dades, construint una gran biblioteca digital. Però inclús les grans biblioteques es poden cremar.

Digital nation

Fa uns dies en Pere comentava la nova tendència als Estats Units: desconectar d’Internet.

A l’article de Rough Type que en Pere comenta, es pregunten si això de desconectar-se és ‘la nova contracultura’. Als comentaris pensava com en Pere, fins que vaig descobrir el documental “Digital Nation”, una petita joia de la TV pública nord-americana, on es mostren algunes de les causes de que ara surtin molts reivindicant la desconnexió de la xarxa: l’ubiqüitat extrema i l’hiperconnectivitat malaltissa.

S’ha parlat molt per aquí dels ‘nadius digitals’ (segur que a en Manel li interessarà), però crec que encara s’està a segles llum del que es fa a llocs com Corea del Sud.

Estic content de ser Amish

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.