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Movistar y los libros electrónicos

11 noviembre 2010 2 comentarios

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Siguiendo con el tema de los últimos días, hoy presentamos la visión de Movistar acerca de los libros electrónicos: No se enteran de una mierda. Y ni falta que les hace.

Por eso han lanzado la página de ayuda dedicada a los libros electrónicos totalmente vacía de contenido. Bueno, no exactamente. La han lanzado con el “Lorem ipsum“, el texto de prueba que se acostumbra a usar en pruebas de diseño.

Eso si, luego a cacarear sobre la saturación que crea el intercambio de libros electrónicos en sus infraestructuras y cableado, demandando nuevos impuestos y prebendas.

El New York Times publicará las listas de e-books más vendidos

11 noviembre 2010 Deja un comentario

El New York Times publica, desde 1935, una lista de libros más vendidos que se considera como el standard de la industria internacional.
A partir de 2011, el NY Times también va a publicar la lista de e-books más vendidos.

Mientras en la piel de toro saltamontes, la industria se rasga las barbas y se corta las vestiduras (o era al revés?), en los países medianamente civilizados dicen

“We’ve had our eye on e-book sales since e-books began. It was clear that e-books were taking a greater and greater share of total sales, and we wanted to be able to tell our readers which titles were selling and how they fit together with print sales.”

Vamos, que ellos empezaron a fijarse en los e-books desde que empezaron a editarse, y que tuvieron claro desde el principio que iban a acaparar un gran porcentaje de las ventas de libros.

Pero los malvados yankees no se contentan con eso, no señora. También se atreven a decir que

According to the Association of American Publishers, which receives sales data from publishers, e-book sales in the first nine months of 2010 were $304.6 million, up from $105.6 million from the same period in 2009, a nearly 190 percent increase.

Resumiendo, que de 2009 a 2010 las ventas de e-books han saltado de los 105,6 millones de dólares hasta los 304,6 millones. Casi un 190%.

Y aún no contentos, y como en corrida torera con un par de huevos, apuntillan con aquello de

Several major publishers said that e-books had climbed to about 10 percent of their total trade sales. Some publishing experts have predicted that they will rise to 25 percent in the next two to three years.

En cristiano: muchos editores dicen que las ventas de e-books han subido hasta llegar al 10% de sus totales. Algunos expertos predicen que entre dos y tres años, llegarán a ser el 25% del total.

Pues ahí queda eso para el que quiera leerlo… ah, no había caído. Esto de leer, en EH!paña no se estila mucho. Especialmente en las altas y borrascosas cumbres. Y encima estos yankees escriben y hablan raro…

¿Sueñan los editores con libros electrónicos?

8 noviembre 2010 1 Comentario

Uno de los obstáculos con los que se encuentra el usuario de e-book/libro electrónico, es la disponibilidad de contenido.

Hasta hace relativamente poco no empezaron a aparecer portales dedicados, como puede ser Leqtor (aunque venda productos con DRM a precios abusivos), o Amazon (aunque también venda productos con DRM a precios abusivos) y Barnes & Noble por decir dos grandes tiendas, u otras más pequeñas como O/R Books, que a diferencia de las tres anteriores, cuando les compras un libro en soporte electrónico te mandan por correo un fichero comprimido con los formatos pdf, epub, mobi, prc y para Mac… que luego podrás ver en cualquier dispositivo que tengas en la actualidad, o en el futuro.

Son solamente cuatro de los múltiples modelos que existen, y que se ha demostrado que, a su modo, funcionan. El formato electrónico no va a matar al formato papel, ni a los escritores. Aunque seguramente se lleve por delante a algún intermediario que no haya sido capaz de adaptarse, como ya pasó antes con la imprenta.

Quien no muestre adaptabilidad terminará muriendo de inanición, por decirlo de algún modo. Serán aquellos que no quieran ver la realidad y prefieran inventarse datos apocalípticos (sigo negándome a enlazar al intento de reportaje de El País). Serán aquellos que permanezcan a la sombra de los muros que ellos mismos han levantado para intentar evitar algo malo y terrible… que solo existe en sus mentes.

Por contra, y para demostrar que existe vida editorial tras los libros electrónicos, hay quien escribe artículos y reportajes fundados y documentados, como el del periódico argentino La Nación titulado “Libros del futuro“, que pude leer gracias al aviso del Libro de Notas.

Solamente hace falta comparar los dos títulos para saber quién tiene muchos números para seguir adelante y quien los tiene para terminar, antes o después, tirado en la cuneta haciendo auto-stop.

Pero si nos adentramos en el Reportaje, podemos ver cómo el formato papel puede seguir generando nuevos modelos de negocio, además de los que vienen con los formatos digitales.

Un ejemplo son los libros con Realidad Aumentada, como los que ya tiene disponible en su catálogo la editorial boneairense Mano Escrita, aplicando tecnologías ya disponibles desde hace un par de años.
Otro es el de la editorial Moebius que, a parte de producir libros especialmente orientados a ‘pantalla’, añadió música, vídeo y, ahora, animaciones, junto con la opción de dejar comentarios para otros lectores o incluso el propio autor del libro.
Todos modelos que funcionan y que ya están aquí para el que quiera adoptarlos.

Repitamos: la digitalización no va a matar al formato papel. Las editoriales lo tienen facilísimo, ya que para poder editar un libro en papel hoy en día, el paso previo es tener el archivo digital. No representa ningún trabajo extra. Solamente necesitan maquetar un poco (no demasiado), y pulsar en la opción “Guardar como” para tener un formato e-book básico no-editable.

Pero algunas editoriales prefieren jugar a la escasez, rechazando frontalmente el poner a disposición de sus clientes un formato/producto adicional.
Eso cuando no ponen a la venta el soporte electrónico a precio muy parecido, o incluso superior, que su versión tradicional en papel, y muchas veces vendiendonos una licencia para leer dicho libro en un número limitado (y muy bajo) de dispositivos electrónicos, debiendo pedir permiso cada vez que queremos cambiar de pantalla de lectura. Ah, y no hay que olvidar que actualmente, los libros electrónicos son productos de casi-lujo, tributando al 18% de IVA frente al 4% de sus hermanos de papel.

Y todo ello pudiendo facilitar nuevos productos que, aunque a las editoriales les cuestan 0, podrían poner a la venta por, digamos, entre 1 y 5 euros y ver como las ventas de e-books suben y suben como la espuma.

Pero al jugar a la escasez, no dejan otra opción que empezar a digitalizar nuestros libros en casa, ya que por mucha nota de copyright, cuando se compra un libro, pasa a ser propiedad de uno y se hace lo que se quiere con él.
Y como con los libros en papel, los libros en formato electrónico también pueden dejarse.

Esa presunta inundación de libros pirateados de la que se quejan ciertos sectores es el mayor síntoma de que existe un sector de negocio claramente sin explotar.
Si los editores elijen no explotarlo, es su problema. No pueden quejarse por una cosa y su contraria, y mucho menos en el mismo párrafo. Y menos aún con datos inventados.

La nueva era de la edición

Tras este título, ejem, espectacular, se esconde una de las actividades más interesantes que he visto en los últimos meses. Una cumbre acerca del libro electrónico donde se hablará de nuevos modelos de negocio que ya funcionan, la importancia de las redes sociales como comunidades de escritores en digital, cómo escribir para nuevos dispositivos (formatos para tablet-pc…)…

Es decir, todo aquello de lo que la industria editorial española tiene terror y pánico.

Lo único malo del encuentro es que será el 15 de Diciembre… en Nueva York.

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E-books, piratas y mentirosos

3 noviembre 2010 1 Comentario

Copia digital + copia en papel

Acabo de terminar de leer el presunto reportaje que El País ha publicado hoy sobre los nuevos dispositivos electrónicos que duplican las descargas no autorizadas de libros.
El artículo no lo enlazaré para ahorrar su lectura a quien pueda, aún, no haber leído ese compendio de mentiras.

Punto primero: la industria editorial está asustada.
Punto segundo: la industria editorial miente. Y lo hace porque está asustada.

¿Por qué miente? Porque los dispositivos-electrónicos-de-lectura, que en idioma normal de la gente se conocen como libros electrónicos o e-books, no provocan pérdidas multimillonarias al sector, si no todo lo contrario. Personalmente, estoy llevando un recuento de las ventas que genero mediante la lectura de copias digitales descargadas y recomendaciones. Y “gracias” a dichas copias, llevo gastados 65€ en lo que va de año.

Pero no solamente la industria editorial miente, si no que lo hacen, por omisión, los dos “periodistas”.

Resulta que el iPad, el más restrictivo e inútil de los dispositivos-electrónicos-de-lectura que no permite leer un libro en él si no lo has comprado por iTunes… o si no lo has ripeado, modificado y reformateado para que iTunes lo acepte, es hoy el máximo responsable de la futura debacle de la industria.

Señores de la industria editorial. Miren a sus colegas de la industria musical. Ellos perdieron el tren hace años. Ustedes van en camino de hacer lo mismo. ¿Van a perder su tren por miedo a la novedad?

No hagan los deberes si no quieren, pero luego no vengan quejándose de una cosa y la contraria. Y no intenten criminalizar a sus clientes. No es buena idea. Suele pasar que se van a otro sitio donde les traten mejor.

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Por qué los libros “gratis” aumentan las ventas

26 octubre 2010 1 Comentario

Desde hace tiempo que algunos decimos, unos pocos escuchan y aún menos se lo toman en serio, que las copias gratis de los libros aumentan las ventas en papel.

En junio hice un breve resumen de los libros comprados por recomendación, lectura de “copia no autorizada” (y también de copias autorizadas).

Aquí va la actualización, a 26 de octubre, de las ventas que he generado a la industria editorial durante lo que va de año, ya sea por mi compra o por la compra de algún libro debido a recomendación mía:

  • “La rebelión de Atlas”, tras leer una copia no autorizada: copia para mi y otra para una persona que lo compró debido a mi recomendación, a 19,80= 39,60€ (y otras dos que no se seguro, así que no las cuento)
  • “La dictadura de la incompetència”: compra directa por recomendación, 14€
  • “Program or be programmed”: compra directa en papel y en formato electrónico, 12€ (y otras dos como mínimo que aún no se han comprado, así que no cuentan de momento)

Tirando por lo bajo, salen unos 65€. Y aquí no cuentan 3 libros que no se seguro si se han comprado.
Tampoco cuento uno que, aunque lo tengo en formato electrónico gratuito, en cuanto se publique en papel (enero de 2011) va a ir directo a la estantería, y tampoco contabilizo aún las series “Criptonomicón” (3 libros) y el “Ciclo Barroco”, que estoy leyendo mediante copia-no-autorizada en inglés, y de los que ya tenía en papel los dos primeros volúmenes (Azogue y La Confusión, 5 libros de los que tristemente me deshice en 2008), y que tengo intención de volver a comprar poco a poco.

Como puede verse, me he gastado un poco de mis dineros en libros y tengo pensado seguir gastando bastante más, y todo con la colaboración de unas cuantas copias “ilegales” que al final van a generar unos cuantos euros inesperados a sus autores.

No está mal para ser un pirata, ¿no?

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Programación Neuro-Linguística: Por que decimos lo que decimos

Muchas veces decimos cosas sin pensar, ya sea por costumbre o por repetición. Por ejemplo, que compartir no es delito, o que copiar un CD o dejar un libro es lo mismo que robarlo.

Mediante un enlace de Dave Winer, llego al blog de Stowe Boyd, que comenta el rol social de los libros y cómo las restricciones aplicadas a los libros digitales afectan a ese rol.

Tampoco hay que ponerse de los nervios ni culpar a los nuevos formatos electrónicos, ya que los sistemas DRM (Digital Restrictions Management) no son más que la aplicación efectiva de un pequeño párrafo que está impreso en casi todos los libros. Viene a decir más o menos lo siguiente:

Queda prohibida la reproducción (electrónica, química, mecánica, óptica, de grabación o de fotocopia), distribución, comunicación pública y transformación de cualquier parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, sin la previa autorización escrita de la Editorial.

En uno de los libros en formato tradicional que he adquirido recientemente, a la nota prohibicionista hay que añadir la siguiente:

El escaneado, tele-carga y distribución de este libro mediante Internet o mediante cualquier otro medio sin el permiso del editor es ilegal y punible por ley. Por favor, compra solamente ediciones electrónicas autorizadas, y no participes en ni apoyes la piratería electrónica de material sujeto a copyright. Apreciamos tu apoyo a los derechos del autor.

La verdad es que resulta extremadamente divertido, por no decir lamentable e hipócrita, leer “prohibido hacer nada sin la autorización del editor” y “apreciamos tu apoyo a los derechos del autor” en un mismo párrafo. Y no me he equivocado: derechos DEL autor.

Aunque también hay más ejemplos mucho más absurdos.

Todos los derechos reservados. Este libro no puede ser reproducido, ni totalmente ni parcialmente, ni grabado en, ni transmitido por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni en ningún medio, sea mecánico, foto-químico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin previo permiso por escrito de la editorial.

Teniendo presente que, hasta dónde yo se, la vista humana es un sistema de recuperación e interpretación de información foto-químico y/o electro-óptico (¿hay algún médico en la sala?), el simple hecho de leer un libro tras haberlo comprado, podría llegar a constituir delito contra la propiedad intelectual (¿hay algún abogado en la sala?.

Dejar un libro tiene una función social y de marketing. Cuando dejamos un libro, a parte de prestar nuestras notas e impresiones, estamos haciendo una recomendación: éste libro me gusta más que éste otro. Y para ello, bien lo dejamos, o bien marcamos (o publicamos) un fragmento que nos gusta especialmente y que puede llegar a terminar con alguien comprando una nueva copia.
Pero según esas notas que, presuntamente, están para proteger el trabajo de un escritor, el hecho de dejar un libro que nos ha gustado a alguien constituye delito contra la propiedad intelectual… ¡¡¡de la editorial!!!

Hay que saber qué decimos. Hay que pensar lo que decimos para poder decir lo que pensamos. Hablar del DRM es recordar este tipo de párrafos que, con un lenguaje tramposo, privan de derechos tanto al autor y responsable de la obra como a los lectores, que han pagado por ella.

Por eso las licencias libres son tan importantes, ya que permiten al autor, y no al editor, poner sus propias reglas.
Convertir a tus lectores en delincuentes no es la solución. Si lo haces, van a comportarse como tales.

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