La insostenible ley de economia, la brecha digital y la edad media

Ayer leía en La Vanguardia que Abertis, la principal gestora de infraestructuras de Europa, va a cerrar la brecha digital en España. Como el titular me llamó la atención, ¿que tendrá que ver una gestora de autopistas con Internet?, leí la noticia.

Resulta que Abertis, además de gestionar peajes de autopistas, es una empresa que se ha gastado 400 millones de euros durante los últimos cuatro años con tal de realizar la primera migración masiva en europa de la televisión analógica a la tan cacareada Televisión Digital Terrestre que, desde hace solamente unos días, es la única forma de ver la tele en este país.

Como dice la noticia:

Ha sido un proceso complejo que ha movilizado en cuatro años, según los datos del Ministerio de Industria, 12.000 millones en la industria española de equipamiento, componentes, descodificadores, instaladores que han trabajado en la sombra para hacer realidad esta migración masiva.

Amigo, ‘instaladores que han trabajado en la sombra’. ¿Podría esta frase considerarse un lapsus? Igual si, igual no. De todos modos, vale la pena leer toda la noticia, aunque sea de pago.

Abertis, gran accionista de Hispasat y Eutelsat, a parte de gastarse una pasta, se buscó una multa por monopolio tècnico que, una vez satisfecha, deja puertas abiertas al monopolio efectivo.

Tras el apagón analógico, entre programa-morralla y programa-morralla, se empezaron a ver anuncios de niñas disfrazadas de rockeras, haciendo un playback de “Thunderstruck”, de AC/DC, tras el cual se nos comentan las futuras bondades de la nueva televisión digital, que nos permitirá acceder a ‘contenidos de internet‘ como Google, Facebook y otros. Vamos, lo mismo que ofrecía ONO en sus inicios, o lo que ofrecen algunas operadoras ahora, pero al revés: en vez de ver la tele gracias a internet, podremos acceder a internet mediante un televisor. Y como solamente hay una forma de ver la tele (TDT) y un solo proveedor de señal (Abertis), todos a pagar.

Y si encima la programación ‘en abierto’ no pasa de ‘periodismo de investigación callejera’, pues a contratar ‘contenidos de calidad’. Y para evitar que esos ‘contenidos de calidad’ se filtren, pues se hace una ley de economía sostenible que, de entrada, trata a los ciudadanos españoles como delincuentes, haciéndoles responsables de opiniones y acciones de terceros y cuartos actores y obligandoles, junto a las teleoperadoras, a ejercer de policías de su vecino.

Todos somos sospechosos? No, ahora todos seremos culpables, y deberemos demostrar nuestra inocencia, pagando nosotros. ¿No era al revés?

Hace unos mil años era costumbre que cuando una ciudad, una abadía o monasterio o algún señor feudal financiaba la construcción de un puente, instalaba una garita donde todo aquel que pasara por él debía satisfacer un impuesto de pontazgo, y como solamente se podía pasar por ese paso, a menos de disponer de tiempo y querer hacer un rodeo de cientos de kilómetros, el pago estaba asegurado.

Abertis es continuadora de esa ‘tradición’ milenaria que, depende de como se mire y argumente, no dudo que hasta pueda llegar a tener sentido en el caso de autopistas y túneles que requieren una inmensa inversión.
Eso es una cosa, pero otra muy diferente es forzar un cambio tecnológico en el ámbito de las telecomunicaciones (previa bendición de la Unión Europea) para luego imponer un nuevo derecho de pontazgo, bajo el falso paraguas de una inversión millonaria. No ha lugar. Y menos aún cuando se intenta sustituir destruir una infraestructura que ya existe y que está ampliamente demostrado que funciona a la perfección.

Destruir todos los puentes alternativos para luego aplicar un nuevo impuesto para el único puente en activo, justificándolo en que la demolición ha salido cara, no solamente no es moral, si no que debería ser delito, punible con algo más que con una multa.

Hace ocho años se aprobaba la LSSI-CE. La nueva propuesta de Ley de Economía Sostenible la deja por los suelos. Como destaca Javier Cuchí,

Ya hemos visto cómo el Gobierno la ha aprobado en medio de un puente (San José es fiesta en media España y, entre ella, en Madrid), sin hacer la menor mención del asunto en la rueda de prensa correspondiente y la [dicen que] oposición no ha dicho esta boca es mía.

El Gobierno, el Estado que debería ser defensor de los derechos de sus ciudadanos y garantizarles el libre acceso a las infraestructuras, se comporta de forma totalmente contraria y los convierte en delincuentes. Si leemos la letra de la canción usada en el anuncio que comentaba al inicio del artículo, nos vamos a llevar una sorpresa:

I was caught
In the middle of a railroad track
(Thunder) […of a lightning attack]
I looked round
And I knew there was no turning back
(Thunder)
My mind raced
And I thought what could I do
(Thunder)
And I knew
There was no help, no help from you
(Thunder)
Sound of the drums
Beatin’ in my heart
The thunder of guns
Tore me apart
You’ve been – thunderstruck

¡¡Heavy metal!!

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