La paranoia de Nash: una ment esquizofrènica

A un dels seus darrers articles, Sonia comentava el dilema del presoner, la teoria de jocs i l’equilibri de Nash, desenvolupats per John Nash.

Quan va desenvolupar tota la seva teoria, John Nash era un esquizofrènic sense diagnosticar que treballava a la RAND Corporation. Els primers experiments de la seva teoria de jocs els va fer amb les mateixes secretàries de la Corporació, que en comptes de decidir-se per la traïció, van decidir col·laborar.

A en Nash no li van agradar els resultats obtinguts, que mostraven que els ‘presoners’ estaven més disposats a col.laborar entre ells i passar el menor temps a la presó possible. Així que va dir que les secretaries no eren subjectes aptes per aquella mena d’experiments, perquè no seguien les regles establertes… i va seguir ‘experimentant’, animat per les veus dins el seu cervell, fins que va trobar els resultats que ell volia.

Una de les peculiaritats de l’ esquizofrènia paranoide és, precisament, la paranoia: un procés de pensament totalment distorsionat que es caracteritza per ansietat, por, deliri i creences persecutòries corresponents a complots inexistents.

L’equilibri de Nash no és res més que l’equilibri al que arribarien dos presoners esquizofrènics paranoides que pensessin que tothom va en contra seu i, per tant, escullen la traïció. És l’opció més lògica? Si, si seguim la lògica de pensament d’un paranoic.

La mala sort del cas és que l’ equilibri paranoic de Nash va dominar tot el procés de la Guerra Freda i va crear tota una sèrie de fills que encara duren avui, tant en el camp militar (es va assegurar que el fet que no esclatés una guerra nuclear va ser gràcies a aquest equilibri paranoic), però també al camp civil, especialment a l’economia. El resultat es que, si bases l’existència humana en que tothom va en contra teu i implantes la sospita permanent, sorgeixen coses com el teatre de seguretat, la guerra contra el terror i l’economia del tot s’hi val.

Qualsevol cosa que surti d’una ment esquizofrènica, serà igualment esquizofrènic i per tant no pot ser bo per a ningú.

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11 pensaments sobre “La paranoia de Nash: una ment esquizofrènica

  1. Arnau, no tenía ni idea de que John Nash fuera esquizofrénico, pero tiene todo el sentido del mundo. Muchas gracias por el post, de repente he visto más claras muchas cosas…

  2. Sonia, ¿Pero no viste “una mente maravillosa”? va de la vida de Nash.
    Personalmente coincido con Arnau en la valoración de la teoría del equilibrio de Nash, en que no es la mejor opción y en que es una pena que haya dominado el pensamiento político-económico los últimos años. Pero discrepo mucho con esa estigmatización del esquizofrénico, y de que lo que salga de una mente aquejada de cualquier problema tenga que ser necesariamente erróneo. Lo presento por el lado contrario: se puede tener una salud mental de hierro y una ideas intelectuales simples, incoherentes y absurdas.
    En todo caso, no comparto el atacar una teoría por los problemas de su pensador, es mejor centrarse en los fallos teóricos. Toma más trabajo, pero es más justo.

  3. No es estigmatización si no realidad. Si has trabajado o interactuado con un equizofrenico en pleno brote lo verás claro.

    Lo que sale de una mente paranoide es paranoia, lo que sale de una mente paranoide pero medicada, puede tener alguna utilidad. Y no es lo mismo ‘paranoia’ que ‘neurosis’, por lo que no es lo mismo lo que sale de una mente paranoica que lo que sale de una mente neurótica.
    Un paranoico carece de empatía, sentimientos y no distingue ‘bien/mal’, por lo que cualquier cosa que produzca será completamente aleatorio. Puede ser bueno? Puede, pero tiene un altísimo porcentaje que lo que salga sea fruto de sus complots inexistentes.

    Ahora bien, coincido contigo en que se puede tener una salud mental de hierro y unas ideas simples, incoherentes y absurdas: Douglas Adams, los Monty Python, Tom Sharpe, Neal Stephenson, Copérnico, Aristóteles, Aristarco de Samos, Arquímedes y millones de otros en la historia, incluyendo a Sonia, a mi mismo (quien me haya visto saturado de cafeina puede atestiguarlo) e incluso tu mismo.

    En la antigüedad, a los ‘locos’ se les consideraba seres tocados por los dioses o daimones. Eran personajes divinizados y reverenciados públicamente. Con el tiempo y la penetración de cierta secta, los dioses/daimones paganos fueron cayendo en desgracia, pasando de ser ‘daimones’ a ‘demonios’, por lo que aquellos que eran tocados por los dioses/daimones pasaron de ser tocados por la divinidad a ser ‘endemoniados’ y terminar sus días torturados cruelmente y/o quemados.
    Con el tiempo, el cristianismo se civilizó un poquito, y en vez de quemar endemoniados públicamente, se limitó a encerrarlos de por vida y lobotomizarlos. Luego se inventaron la psiquiatría, la psicología y los fármacos como la paroxetina o la fluoxetina (y la lobotomía temporal mediante benzodiacepinas) y la cosa ya se suavizó. Quien estigmatiza a quién?

    Una buena fuente sobre el tema es “El fuego secreto de los filósofos”, de Patrick Harpur.

    Hay muchas clases de locura. Y las teorías de Nash fallan por Nash mismo: fue un ‘experimento’ en el que se modificaron las reglas hasta que cuadraron con el resultado esperado: que todo el mundo sufre de paranoia y piensa que todos van en su contra. Tecnocracia pura! (tengo que recuperar esos posts sobre la tecnocracia). Luego empezó a medicarse e hizo cosas buenas.

    La realidad es completamente diferente: el ser humano es colaborativo por naturaleza. Si no fuese así, aún no habríamos bajado de la higuera y caminaríamos a 4 patas. La realidad misma lo atestigua: ciencia, tecnología y el auge de las redes sociales.

    Este post atacaba solamente la teoría de juegos y el equilibrio paranoico de Nash. Cada cosa requiere su estudio 🙂

    Y si, a Nash le dieron un Nobel de Economía. A Obama el de la Paz.

  4. Ok Arnau, me has convencido.
    Supongo quen en la lista del tercer párrafo quieres decir que la gente creativa tiene un punto de ‘locura’, neurosis desequilibrio (quedó inconclusa la frase). Estoy de acuerdo, con eso, y con que aún así el trabajo es mejor cuando se está en un cierto equilibrio mental.
    Se me ocurren más ideas sobre todo esto… si las desarrollo mejor en un post, te aviso.
    Un saludo.
    Javier
    PD. encantado de conocerte!

  5. Por cierto! En el Criptonomicón, Lawrence Pritchard Waterhouse es la antipoda de Nash. Igualmente matemático, ‘solo’ sufre de un tremendo trastorno de atención que le hace olvidar al instante los nombres de las personas que le presentan, mientras inventa en minutos sistemas criptológicos consistentes en diferentes pronunciaciones de dichos nombres y apellidos.
    También sufre alucinaciones visuales, pero ‘solamente’ cuando comprende el funcionamiento de ecuaciones lineales extremadamente complejas 😉

  6. Robert Axelrod fue el que creo que dió la solución al problema negativo del dilema del prisionero: la estrategia de la traición (el ande yo caliente) como mejor solución al dilema, era cierta o la mejor si solo se jugaba la partida una vez. Pero si se jugaba varias veces, como suelen las interacciones humanas de todo tipo (incluido el comercio), entonces la mejor estrategia era el toma y daca, hacer lo último que te han hecho. Con experimentos con muchos jugadores y jugando muchas rondas del mismo problema, se comprobaba que los ganadores son los que más cooperaban. Lo cierto es que las condiciones de laboratorio de los dos experimentos conllevaban el que las partes no se pueden comunicar entre sí, algo que pocas veces se da.

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