La nueva industria del copyright

Los derechos de autor y su gestión están constituyéndose en un nuevo sector de generación de empleo beneficios muy sustanciosos, y todo gracias a los nuevos modelos de negocio.

Pero hoy no hablaremos de los modelos que implican creatividad y trabajo propios, no. Hoy veremos cómo se puede ganar mucho, muchísimo dinero con muy poco esfuerzo.

Tanto en los Estados Unidos como en Gran Bretaña, están apareciendo un montón de nuevas empresas que aportan grandes dosis de innovación al sector. Éstas empresas, conocidas como de detección P2P, trabajan a las ordenes de despachos de abogados cuyos clientes son, mayoritariamente, productoras de cine.

Básicamente parasitan las redes P2P. Pero en vez de intercambiar contenidos, rastrean dichas redes en busca de usuarios que intercambien ficheros. Una vez tienen a sus objetivos marcados, le pasan una lista con direcciones IP a los abogados, que lanzan una denuncia contra los infractores desconocidos. El juez concede una orden que fuerza a los proveedores de acceso a Internet a averiguar los datos personales relacionados con esas direcciones IP: nombres, apellidos y direcciones postales.

Con esos datos en la mano, los abogados simplemente mandan una carta de amenaza y chantaje a los infractores, ahora conocidos, pidiendo una suma de dinero para evitar pasarse años de juicios y pagar multas de hasta 150.000 dólares por infracción. Y la lista de infracciones seguramente no sea de media página.
El ratio de conversión, es decir, el ratio de amenazados que optan por plegarse a la amenaza y aflojar la mosca, es de entre un 15 y un 20% en el Reino Unido.

Pero, ¿quien es el beneficiario final del dinero? Lo lógico sería pensar que el contratante original, es decir, las productoras de cine que han contratado a los abogados… Pues va a ser que no, ya que en una adaptación de aquellos papeles que uno se encuentra a veces en la ventanilla del coche, en que una empresa gestiona la anulación de las multas y solamente cobra si se gana el proceso, las productoras no pagan absolutamente nada, y los abogados les entregan un porcentaje de lo que consigan.

¡Sound business, amigous!

La RIAA (Recording Industry Association of America) realizó unas 18.000 denuncias en un periodo de cinco años. Por su parte, los nuevos emprendedores del copyright sobrepasaron en tan solo nueve meses.

Como puede verse, la innovación en el mundo del copyright está en el orden del día, y lo que empezó como pseudo-empresas de chantaje por lo bajini, pidiendo sólo 400 dólares, ha pasado a profesionalizarse completamente ya que, en algunos casos, por menos de 1500 no se mojan.

Y claro, aplicando economías de escala de 1500 en 1500 y con conversiones de entre el 15% y el 20%, éste nuevo sector económico se presenta muy pero que muy tentador. Como dice Sonia en estos casos, estamos perdiendo pasta.

Quien sabe, quizá sea ésto lo que saque a los países de la crisis…

(Visto en Ars Techica)

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3 pensaments sobre “La nueva industria del copyright

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