Libertad o recentralización: abriendo el debate

Ayer leí un post que me hizo recuperar las ganas de escribir… aunque solo sea por un ratito.

Juan Pina hablaba sobre los procesos de re-centralización que se están llevando a cabo por parte de los grandes nodos centrales y centralizadores, con el más grande de ellos a la cabeza: la figura del Estado.

Como bien dice, Internet ha proporcionado un sustrato ideal para distribuir las redes sociales que, hasta hace años, consistían en grupos más o menos grandes, más o menos cerrados. Grupos de amigos o conocidos que se enlazaban unos entre otros mediante una o dos personas. Pero la capacidad actual de poder interactuar con cualquier otro nodo, no significa que, finalmente, se haga. La verdad, es la primera vez que oigo esto y me encanta… ya que no puedo evitar hacer la comparación con los tan cacareados “derechos”… tener derecho a algo no implica ejercerlo por que si, ya que entonces deja de ser un derecho y se transforma en “imposición”… véanse derechos a sufragio o a huelga y la reacción que provocamos aquellos, que a veces, nos negamos a ejercerlos: somos unos insolidarios… pero esto es para otro artículo ya que si no me voy por las ramas.

Volviendo al tema, Pina comenta que la red distribuida está haciendo que el cambio de modelo en los sectores donde los nodos centralizantes, porteros o cuellos de botella, se hicieron su negocio particular solamente podría evitarse con una recentralización tan grande que necesitaría un Estado policial. Y precisamente es lo que está ocurriendo.

Con las legislaciones como DMCA y ACTA, exportadas hacia Hadopi, Sustainable Economy Bill, Ley de Economía Sostenible y lo que se tercie, se establecen nuevos cuellos de botella. Y de un modo perverso. Ya no es el autor quien dice que algo es ‘autentico’, que un contenido es ‘legítimo’. Ahora, quien da fe de la autenticidad de algo es un prestador de servicio (Youtube o cualquier operadora de telecomunicaciones) a instancias de los usuarios, que se ven ‘animados a informar y delatar‘ del ‘contenido ilegal’ que encuentren por la red: todo es ilegal a menos que se demuestre que proviene del canal adecuado o autorizado.

Y si por si las acciones coercitivas del prestador de servicio no fueran suficientes, ya se encargarán los ‘organos administrativos competentes’, comisiones creadas por y para los grandes conglomerados del ocio y el entretenimiento, formadas en gran parte por afines a, lobistas de, o directamente, personal de los mismos conglomerados.

Podríamos volver con W. Benjamin y la teoría de la copia en la edad moderna, pero las copias digitales gratuitas ayudan a vender copias físicas, mientras que todos los esfuerzos por evitar esas ‘copias no autorizadas’ no hacen más que aumentar precios y disminuir ventas.

Pero una cosa es la ‘distribución’, y otra cosa es la ‘producción’. La gran red distribuida, Internet, permite tecnológicamente que cualquier persona con acceso a herramientas básicas y baratas pueda convertirse en productor, pero eso no significa que todos vayan a hacerlo. Y tampoco que todos los que lo intenten lo consigan.

Internet asesta también un golpe brutal a los intermediarios de la producción, que se afanan por su lado a tachar de ‘intrusistas’ a los que hasta ahora eran considerados ‘amateurs’, aún parasitando y asfixiando algunos de los medios de sustrato que se usaban para la promoción (ejemplo MySpace en el artículo enlazado).

Los grandes intermediarios tienen su tiempo contado. Algunos parece que lo saben, pero la inmensa mayoría no. O lo sabe pero le da igual, ya que sus esfuerzos no van por la vía de trabajar si no por la de asegurarse nuevos monopolios y privilegios mediante, oh sielos, la intervención del Estado, ese gran ‘amigo’, que primero fuerza a sus ciudadanos a delinquir para luego acusarles de robo. Curiosamente, eso ha creado todo un ecosistema de parásitos más pequeños que se dedican a abusar de este sistema perverso, en el que la mayoría de casos son filtraciones ‘desde dentro’, sacando una más que jugosa tajada.

Cabe recordar que los grandes conglomerados actuales son herederos directos del mercantilismo de algunos gremios. Por muy bonito que parezca o que se pinte, el gremialismo siempre fue un tipo de monopolio que se preocupaba, y mucho, por los privilegios de sus asociados y por obtener derechos exclusivos de comercialización.

Como cualquier red con nodos centralizadores, cuantos más agremiados, y por consiguiente más peso tenía la red, más influencia podía ejercer ante el poder, y más privilegios conseguía, mediante el chantaje.

Los gremios no ‘traspasaron’ poder de los príncipes y reyes hacia El Pueblo. Se dedicaron a chantajearles, como prestamistas y financiadores directos. Si no se favorecían sus intereses, se acababan los maravedíes para bodas, bautizos, comuniones y la guerra de turno.

Ahora, por el contrario, lo que si está renaciendo son las transacciones directas. Los ‘consumidores’ hablan directamente con los ‘productores’, que ofrecen por un lado sus productos finales, y por otro las instrucciones sobre cómo hacerlos. Por su lado, los ‘consumidores’ aportan sus ideas a los ‘productores’, que luego pueden aplicarlas, creando así un tejido, que no comunidad, aún más tupido. ¿A quien no le gustaría mandarle un correo electrónico a su autor favorito para que escribiera sobre un tema concreto… y que lo hiciera? Ya está pasando.

Caen las torres de marfil, y todo el mundo puede hablar con todo el mundo, creando un mercado en el que cada día aparecen nuevas formas de economía y medios de pago: desde Bitcoin a Flattr, pasando por los ya establecidos PayPal, WebMoney o MoneyBookers, o los sistemas de intermediación entre divisas electronicas susceptibles de fraude, como Liberty Reserve.

Pero al final, si algo tiene valor o no lo deciden todas las partes del trato de forma directa: algo que tenga cierto valor para todos, y algo en que todos confien. Metales nobles, piedras, conchas marinas o papelitos de colores. Si ofrezco algo que para el otro no tiene ningún valor, no me queda otra que modificar mi oferta.

La oferta de nuevas economías digitales asusta de lo amplia que es, y de lo que crece día a día, aún volviendo a patrones estables como el oro, pero mediante sistemas electrónicos de compra, venta, intercambio tanto de bienes como de ‘divisas electrónicas’ (que serán objeto de un artículo a parte un día de estos).

Y esto nos acerca también a un lugar donde incluso los Bancos Centrales, otros grandes, enormerrimos intermediarios, pueden ver su fin en un futuro no demasiado lejano. Si un grupo suficientemente grande decide que los papelitos de colores con números ya no tiene ningún valor para ellos… ¿para qué servirá un ente abstracto que se dedica a imprimir papelitos que ya nadie usa? Recordemos que los papelitos se usan porque, al final, queremos usarlos y nos es cómodo.

Pero todo esto puede quedar en agua de borrajas si los que tienen capacidad, neo-gremios o mega-corps junto con su amigo Estado, al que llevan parasitando y corrompiendo desde hace siglos, quieren hacernos regresar mediante un falso velo de progreso a la epoca en que para cruzar un puente debías pagar un impuesto… y curiosamente alguien había destruido todos los puentes excepto el suyo.

Resulta más que simbólico que el presidente de la empresa que monopoliza la señal de la TDT y muchas otras infraestructuras básicas sea también el presidente del Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento en Catalunya…

Cuando la Menistra Sinde hablaba de cambios en la forma de consumir Internet, nos echamos a temblar. Ahora se confirman ‘las predicciones’. Aún cuando la capacidad técnica lo permite, los puentes van a seguir destruyendose en pos de un progreso hacia ninguna parte o, como mucho (y muy malo), hacia las ‘telepantallas’ que Orwell retrata de forma visionaria en 1984. Ahora dan bazofia, pero en el futuro podrían dar (aún más) propaganda.

Pero otra vez surgen iniciativas espontáneas, constructores de puentes, originalmente conocidos como pontifices, que demuestran una y otra vez que los viejos monopolios mercantilistas tienen su tiempo contado. Y también cabe, al menos, desconfiar de las nuevas ‘-cracias’ y las demás raíces del “kratos”. Cuando uno tiene poder, no duda en ejercerlo para propio beneficio, pudiendo llegar a constituirse, otra vez, nuevos cuellos de botella. Un ejemplo claro lo tenemos en los “curators“, nuevos nodos centrales que ‘pontifican’ sobre un u otro contenido, validándolo o ignorándolo. Y me refiero a pontificar en el sentido más peyorativo de la palabra, como interpretadores de la voluntad única divina en forma de fatwas.

Diversidad significa multitud de opciones, exaltación de la diferencia, no que haya diversas personas pensando exactamente lo mismo.

La libertad que trae Internet es la de convertirnos en nuestros propios ‘curators’, a la capacidad de poder contrastar los datos y decidir, bajo nuestra sola capacidad y responsabilidad, qué es apropiado y qué no, qué nos gusta y qué no nos gusta, cuando nos gusta y cuando queremos cogerlo o cuando queremos deshecharlo.

Convertir a todo el mundo en delincuente es el paso previo al paraíso totalitario. Pero mientras estén los que construyen puentes y enlaces, habrá futuro.

Heavy metal, wikileaks, sexo y copyright: ¿vuelven los 80?

Contenido explícito no apto para mentes tiernas
Andaba yo leyendo sobre que es lo que tiene que ver el sexo con la primera gran guerra de la información contra Wikileaks cuando, de repente, me acordé de algo.

Es extensamente sabido, al menos entre la comunidad digital, que los dos grandes bastiones y puntas de lanza de los que quieren convertir Internet en algo parecido a la televisión son los derechos de autor o copyright, y la lucha contra la pornografía.

De hecho, las dos acusaciones con una ínfima base legal que se han lanzado contra Julian Assange son, precisamente,

  • que la publicación por parte Wikileaks, pero no por parte de los periódicos, de los cables infringe el copyright del Departamento de Estado, las embajadas o vete tu a saber.
  • que Assange folló con dos señoras y se le rompió el condón en, al menos, una ocasión. Y eso en Suecia cuenta como violación.

La primera acusación es la que usan como excusa Amazon, Paypal, Visa, Mastercard y todos los que han dejado tirada a Wikileaks: “la publicación de material sujeto a copyright de terceros infringe nuestros términos de servicio”. Y que un senador demócrata haga unas llamadas no tiene nada que ver. De hecho, “aquí no hay nada que ver, circulen” podría ser la frase que desean esos lobos destapados.

La segunda, se carga la figura pública de Assange, ya que hay pocas cosas peores que ser acusado de violación, como por ejemplo ser acusado de pederastia.

Lo que me recordó todo el tema fue la persecución y caza de brujas que sufrieron algunos músicos y grupos allá en los años 80.
Seguramente muchos de mi generación no recordemos el tema, ya que por aquel entonces estábamos más pendientes de la grulla de Karate Kid. Pero había un grupo de personas que estaban muy preocupadas por la decencia y la pureza de las mentes de sus hijos, ya sabeis aquello de “please, think about the chiiiiildreeeeeen!“.

Ese grupo de personas fundó la Parents Music Resource Center, una asociación dedicada a aumentar el control parental sobre el acceso de los niños a música potencialmente violenta o sexualmente sugestiva.

Una de las fundadoras de la PMRC era… Tipper Gore. Y si, tiene que ver con Al Gore, congresista por Tennessee, senador, Vice-potus y candidato a Presidente por el partido Demócrata. Fue su esposa hasta el pasado verano.

La PMRC acusó formalmente a músicos como Prince, Madonna, Judas Priest, AC/DC, Mötley Crüe, W.A.S.P., Black Sabbath, Deff Leppard, Mary Jane Girls y… Cindy Lauper (si si, la misma de It’s my party o Girls just wanna get fun).
Las acusaciones fueron desde letras satánicas o mensajes ocultos en los discos (recordáis las ‘leyendas urbanas’ de girar un disco de Metal al revés y que salgan mensajes del diablo? Pues ahora ya sabéis quien la inició…) hasta letras que promovían la promiscuidad y prácticas indecentes.
Incluso los integrantes de uno de los grupos pioneros del Metal, Judas Priest, tuvieron que sentarse en el banquillo para responder sobre su presunta responsabilidad en el suicidio de James Vance debido a un mensaje subliminal en una canción.

La PMRC, a parte de sus logros con acusaciones en falso, también es responsable de los famosos carteles de “Control Parental” como el que abre este post, y que aparecen en casi cualquier álbum editado en los Estados Unidos y gran parte del mundo.

La industria del ocio no descansa en su intención de controlar todo, y la combinación con la paranoia ultra-aséptica de los defensores de la decencia y la falsa-y-doble moral resulta temible. Así como también resulta temible que sean precisamente los buenos, los ‘progresistas’, los que intenten salvarnos de nosotros mismos, primero no dejando que escucháramos música violenta, ahora acusando de traición al que se qtreve a dejarles con el culo al aire.

Ayer fueron Judas Priest, Madonna y Cindy Lauper. Ahora está siendo Julian Assange/Wikileaks. Mañana puede ser el que no quiera decir con quien folla o deja de follar, si lo hace con las luces encendidas o apagadas o el que se bajó una edición no autorizada del Kama-Sutra o cualquier otro libro sujeto a copyright.

Los que piden la cabeza, literalmente, de Assange demuestran lo que ya se dejaba entrever: nos han convertido a todos en criminales del pensamiento, por lo que todo aquel que no defienda el orden establecido, es un terrorista.

Otra vez: hay que evitar, rechazar, ser aterrorizados.

Wikileaks y la desconfianza

Una de las, digamos, premisas de libertarios, anarquistas, enemigos del estado, pecadores del pensamiento y otros sospechosos habituales, es la desconfianza por-que-si en instituciones, gobiernos y estados.

Muchas veces, estos órganos están gobernados o manejados por lobos bajo piel de cordero que no dudan en aplicar la terapia del miedo y acusar de cualquier cosa, incluso de terrorismo, a aquellos que osen siquiera cuestionar el status-quo.

Fenómenos como el ahora conocido como Cablegate ayudan, espero, a restaurar la desconfianza en las instituciones que comentaba antes. Porque ni los gobiernos ni sus miembros los gobernantes son nuestros amigos. Bueno… quizá si que lo son, pero no como cualquier buen ciudadano piense.

Pese a que lo que se está filtrando ahora sea más parecido, como mentes mucho más ilustres y conocedoras que yo andan aclarando, a una gala especial de “Sálvame”, un número extra-glamuroso del “10 Minutos” (que es el tiempo en que Belén Esteban tarda en descifrar el título de uno de los cables de Wikileaks) o un almanaque anual de lujo y tapa dura del “¡Qué me dices!”, la belleza está en el interior.

Lo bonito es que, con éste cablegate, se están destapando algunos de los lobos. Diferentes estados en todo el mundo se afanan a rasgarse las barbas, cortarse las vestiduras, llevarse las manos a la cabeza y poner el grito en el cielo por esta traición a la comunidad internacional.
Pero la comunidad internacional, como las autoridades sanitarias, no deja de ser una comunidad etérea, formada por esos mismos estados que claman venganza al ser descubiertos. En ese aspecto, tienen razón: wikileaks es una amenaza para esa comunidad internacional, imaginada, formada por entes etéreos de dudosa validez democratica (ver Comisión Europea) y que llevan obrando a sus anchas sin dar explicaciones a nadie durante demasiado tiempo.

La lástima es que Wikileaks, al menos por el momento, ha confiado en el criterio de la industria de la prensa para que sea ésta quien decida qué y cuando puede destaparse. Y como buena industria de la prensa, ésta ha optado por el glamour y el amarillismo sensacionalista, guardando en el saco temas realmente importantes y de los cuales depende la legislación de un país.

La industria de la prensa debiera tomar nota. La actual crisis, además de económica, también lo es de confianza. Y el mundo del alto periodismo de élite no está como para tirar muchos cohetes en tanto a confianza. Guardar temas que pueden influir en el futuro del país para vender más periódicos de papel nos enseña realmente qué se esconde tras “la crisis del periodismo“.

El pueblo® está descubriendo (oh, sorpresa), que los estados hablan de ellos en formas no demasiado educadas. Que se critican entre ellos y que dudan de la capacidad de algunos de los líderes.
También que cuando pintan bastos, algunos no dudan en apretar las tuercas, aunque luego se descubran otros pellejos y disfraces de corderito.

Wikileaks y el Cablegate son una especie de fiebre. Como cuando éramos niños, en que una vez superada la fiebre y muertos virus y bacterias, nos dábamos cuenta que habíamos crecido un centímetro. Pero si una fiebre no se trata correctamente, puede traer efectos bastante perniciosos.

Terrorismo controlado…

"Malditos hippies!"
Paul Stephenson es el comisario de la Policía Metropolitana británica. El Scotland Yard que recordarán todos de la serie Willy Fogg (la de dibujos animados, y cromos en las tapas de yogur).
En dicha serie, aparecían dos agentes de la agencia policial. Dos agentes extremadamente cutres y patosos que no atinaban y no acertaban ni a la de tres.

Sir Stephenson, siguiendo el ejemplo de sus ficticios empleados, patina en su propio aceite.
Resulta que según el jefe de Scotland Yard, la población del Reino Unido se está tomando la amenaza terrorista demasiado a la ligera:

Sir Paul Stephenson said most of the country remained “relatively untouched” by terrorism, despite the events of July 7.

Es decir: se inundan las calles de Londres con cámaras de vigilancia, se lleva la policía militarizada al metro, se prohíbe llevar foie-gras, esquís, agua, papillas de verduras y tóner de impresora en los aviones… y el tío se queja de que la gente de la calle se siente EJEM-lo suficientemente segura-EJEM como para actuar normalmente.

Success, he said, was not just about preventing attacks but also about “winning and maintaining public support and confidence in our counter terrorist measures.”

¡Ahh! Ya ven. Resulta que el objetivo de toda esa bazofia de la seguridad no era tan solo para prevenir ataques, si no el de ganar y mantener el apoyo y la confianza de los ciudadanos en las medidas anti-terroristas.

Ellos mismos lo aseguran: el objetivo real es que la ciudadanía apruebe y obedezca sin chistar ni cuestionar.
Que putada que la gente te ignore. Y que coincidencia recordar a todo el mundo lo peligrosos que son los terroristas… justo en el día designado para protestar masivamente contra gran parte de esa bazofia de la seguridad.

Seguridad en aeropuertos: aprender de los que saben

Imagen sacada de un porno-matón. wewontfly.com
Imagen sacada de un porno-matón. - http://wewontfly.com
Siguiendo con el tema de la semana (me está gustando la idea), acabo de leer un enlace al periódico digital The Toronto Star sobre las medidas de seguridad en los aeropuertos… israelís.

Israel lleva 50 años, desde el primer día de su existencia, bajo amenaza terrorista a diario. Aún así y pese a sufrir algún que otro ataque, por lo general los israelís son gente tranquila que vive su vida sin demasiado miedo. Y eso es debido a que los israelís confían en sus defensas. Confían en su policía, en sus agentes y en su servicio de inteligencia porque trabajan para ellos y hacen un buen trabajo: mantienen la normalidad.

Aún sabiendo que no todo será tan bonito como lo pintan (tengo que preguntar a un amigo que estuvo allí este verano), no se si montar en cólera al constatar, otra vez, que lo que se hace en los Estados Unidos, Europa y en gran parte del mundo es darle a los terroristas lo que pretenden: que se modifique nuestro ritmo de vida mediante el miedo.

Los usuarios del aeropuerto Ben Gurión tardan un máximo de 25 minutos en desplazarse desde su vehículo o autobús hasta la sala de embarque. Sin colas, sin cacheos (ni tan solo de realidad simple), sin porno-matón… pero atravesando seis líneas de seguridad.

Las dos primeras están formadas por soldados profesionales armados que te preguntan quién eres y de donde vienes, la tercera antes de llegar al mostrador de facturación, en la que otro profesional te hace una pequeña entrevista de 20 o 25 segundos de duración: “¿Has hecho tu las maletas? ¿Las has tenido todo el rato contigo?”. En la zona se evitan las aglomeraciones y la formación de grandes núcleos de personas que puedan convertirse en punto de interés para alguien con malas intenciones.

En el mostrador de facturación, se escanean las maletas inmediatamente. Las áreas de escaneo están especialmente construidas a tal efecto: unos cristales a prueba de bomba (literalmente) que soportan una detonación de hasta 100 kilos de explosivo plástico rodean cada zona, por lo que en caso de amenaza, solamente hay que evacuar unas 30 personas, dónde evacuar = trasladarse a unos 20 metros de distancia. Seguidamente, el personal especialmente entrenado para operar los detectores pondría la maleta sospechosa en una caja blindada, en un par de minutos llegaría la brigada anti-explosivos y se llevaría la caja con la maleta a una zona de seguridad. Mientras tanto, el aeropuerto seguiría funcionando con normalidad.
En un aeropuerto norteamericano o europeo, la misma situación comportaría evacuar miles de personas dispersas por unas cuantas terminales: gente corriendo, pánico, pisotones, avalanchas… y el aeropuerto entero cerrado a causa de un falso positivo causado por un bote de plastilina.

Una vez superado el mostrador de facturación y con el equipaje debidamente escaneado y embarcado, se llega a la famosa zona del control de seguridad.
Y en ese control no hay colas. ¿Por qué? Pues porque no se buscan líquidos sospechosos, no te hacen quitar los zapatos ni el cinturón, no buscan latas de foie-gras escondidas ni raquetas de tenis…. no se busca nada de lo que aparece en las listas de elementos sospechosos. Se observa al pasajero. Y se observan su comportamiento y sus ojos que, según Rafi Sela, el entrevistado consultor experto en estos temas, es la forma de distinguir un simple pasajero de una persona llevando 25 kilos de C4.

Y como decía al principio, lo primordial es estudiar y analizar las amenazas en base a la realidad. Si lo que se quiere es mantener la normalidad y la seguridad de los ciudadanos, no queda otra que trabajar en esa dirección.
Otra cosa es que lo que se busque sea aplicar la teoría de la paranoia y el miedo, instaurar el “todo el mundo es sospechoso, incluso superados los controles de seguridad y se demuestre lo contrario” y amenazar a los que nos neguemos a pasar por ese aro, ese aro de metal que cuesta demasiado dinero, que pagamos nosotros y que nos saca fotos en pelotas para el particular casting porno que luego hacen los vigilantes. ¿Quién es el terrorista?

Como asegura Rafi Sela, el malestar de los pasajeros y ciudadanos, evolucionado a mala hostia de verdad, podría ser la chispa necesaria para cambiar de modelo y empezar a aplicar uno que funcione de verdad. Al menos, empezar a plantearnos si las medidas actuales funcionan, realizar auditorias de seguridad y, las que no funcionen, descartarlas para siempre.

¿Para cuando un Opt-out day por estas longitudes?

Derechos de autor y consentimiento informado

Que todo cristo se está apuntando al rollo del copyright para intentar forrarse a costa de los usuarios clientes nuestra no es noticia.

Que lo haga una clínica dermatológica… pues igual si…

Resulta que la clínica de Minneapolis Crutchfield Dermatology pide a sus clientes que les cedan absolutamente todos los derechos de autor de todo aquello que escriban en Internet o cualquier “medio de comunicación de masas“, ya sea en blogs, comentarios y cualquier otro sistema de publicación.

La razón por la que el Dr. Crutchfield quiere gestionar los derechos de sus pacientes es porque tiene miedo de que escriban malos comentarios que puedan dañar su reputación…

Alguien debería decirle a este señor que intentar impedir que la gente hable, por si acaso hablan mal de ti, es una idea completamente inútil. Decirles a tus clientes que si quieren que les atiendas, previo pago de la consulta de un dermatólogo privado (factura que intuyo no será para nada barata), deben renunciar a escribir nada en internet, o cederte sus derechos a perpetuidad, es totalmente imbécil.

Seguidamente, pego un fragmento de la licencia que este doctor impone a sus pacientes y que merece un reconocimiento especial en mi colección de licencias y notas de copyright absurdas. La negrita es mía.

“In consideration for your medical care and the additional patient protection, described above, by signing this document you or your legal ward agree to refrain from direct or indirect publication or airing of commentary about Crutchfield Dermatology and Dr. Crutchfield’s practice, expertise or treatment except in the manner provided in the preceeding Patient Satisfaction Agreement Procedures. You recognize that Crutchfield Dermatology has made significant investments to develop Crutchfield Dermatology’s practice and reputation for outstanding care, and that published comments on the internet or through mass correspondence may severely damage Crutchfield Dermatology’s practice. By this agreement, you grant all copyright ownership in any and all published statements, comments, blog postings, and any other communication made by you outside of the Patient Satisfaction Agreement Procedures. You further agree that Cruthfield Dermatology is entitled to equitable relief to prevent the initiation or continuation of publishing or airing of such commentary regarding Crutchfield Dermatology’s practice, expertise, or treatment.

Crutchfield Dermatology reserves the right to modify any policies without notice.”

(Visto en BoingBoing)

¡Hail Mesias!

En noviembre de 2008, Obama ganó las elecciones a potus. Quince días después de jurar el cargo, desde todo el imperio llegaron emisarios con presentes y regalos, hinchándose la boca sobre lo bueno que iba a ser el nuevo rey-mesías.

Pues bien, el mesías se está caracterizando por todo lo contrario. Imponer la adopción de tratados como el ACTA por todo el mundo puede parecer fuerte, pero si rascamos un poco más los pelos se ponen de punta.

Obama es el primer presidente de los Estados Unidos que ha autorizado el asesinato selectivo de uno de sus conciudadanos fuera de su territorio, por ser SOSPECHOSO de terrorismo. Obama es el presidente norteamericano que quiere retirar la ciudadanía y la nacionalidad a aquellos estadounidenses SOSPECHOSOS de actividades terroristas, asignándoles el estatus de soldados enemigos, por lo que deberán ser juzgadossometerse a un consejo de guerra por un tribunal militar.

Bella Gerens, esposa de Devil’s Knife, hace una interesante reflexión acerca de toda esta recuperación de las libertades civiles que George Walker (Texas Ranger) Bush recortó.

Todo esto no me preocuparía demasiado si no fuera porque lo que está de moda ahora en Norteamérica, también podría estarlo dentro de nada en Europa.

Como decía John Cleese, y secundaron la mayoría de países del mundo libre:

Tú eres el mesías, y yo de eso entiendo porque he seguido a varios.

La diferencia es que Obama, al contrario que Brian, no renuncia a su mesianidad. Más bien la va a llevar hasta donde pueda y le dejen.

En fin, bienaventurados los queseros y todos los productores de productos lácticos…