Tomàquets postelectorals

Diu Jordi Barbeta que “És evident que si els independentistes tornen a demostrar que són incapaços de remar en la mateixa direcció, no només perdran les eleccions. Pot ser que la gent els rebi als pobles llançant-los tomàquets”.

Ja fa dies que els hauriem d’haver rebut a pedrades. Perquè la repressió de la que parla en Barbeta, les porres, han vingut de part del Govern de Catalunya. No cal que surti ningú a fer-se l’ofès/a. Si a la policia de Catalunya no la controla al 100% el Govern de Catalunya, és que el Govern de Catalunya no existeix.

És allò que “o fas política o te la fan”. Com el recurs a la suspensió de les eleccions, o el recurs al règim obert de Els Presospolítics(tm).

Aneu fent “política”, aneu.

Microensayo: De la Ley Sinde a la #spanishrevolution

PORTADA-leysindespanishrevolution-iliadEl sábado 21 de Mayo publiqué el artículo Revolución 2.0, aunque no distribuida, que dio pié a un par más de posts, que agrupé en una página de éste mismo blog.

Ya en los comentarios comenté la idea de hacer una ‘versión extendida’ que, tras unos ‘ligeros’ problemas de edición, finalmente acabo de subir a la red en formato PDF optimizado para dispositivos con pantallas de 8 pulgadas.

Totalmente artesanal, esta edición no está libre de erratas y otros fallos que se corregirán en breve, aprovechando una re-edición en LaTeX para pasar el micro-ensayo a otros formatos, como epub.

De la Ley Sinde a la #spanishrevolution puede descargarse libremente, y está publicado bajo licencia Creative Commons de Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual.

Es un pequeño manual para intentar explicar la primera acción de éxito considerable convocada por la Sociedad Civil Digital española, y las comparaciones surgidas con la primavera árabe de hace unos meses, recordando las revoluciones de colores de principios de siglo.

El contenido se agrupa en tres bloques principales. Por un lado, una pequeña explicación histórica, empezando por el caso de Serbia entre 1998 y 2000, con la ‘creación’ del modelo Otpor, y su posterior influencia en las Revoluciones de Colores entre 2003 y 2006, así como en la revuelta egípcia de 2010-2011.

En segundo lugar, la línea temporal de los hechos y la definición de los nuevos actores que irrumpen en España tras el 22 de Mayo.

Finalmente, el análisis propiamente dicho de las topologías de red y las tecnologías usadas durante la semana del 15 al 22 de mayo, y también en los días posteriores.


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Neoprogs y la lucha por la asamblea

En una actitud impensable hace poco, los campistas usan lemas llegados directamente desde el otro lado del atlántico, como el adaptado #yeswecamp, o las menciones al cambio y el “podemos”, mezclándolos con adaptaciones propias y tácticas de protesta usadas en la lucha contra dictaduras post-comunistas, así como partes del modelo ‘contrainformativo’.

Organizativamente, el modelo recuerda mucho a los primeros hackmeetings, hacklabs y el movimiento anti-globalización surgido de Seattle, que dio forma al ‘modelo indymedia’. Los centros de medios de las diferentes acampadas son una evolución de los media-centers de la Barcelona de 2000-2003, organizados en pocas horas, y con capacidad de emitir mucha información, en muy poco tiempo, en muchos idiomas y con conexiones internacionales bastante sólidas.

Es así como, en muy pocas horas, la movilización de unas 50.000 personas en toda España da el salto y empieza a propagarse, logrando portadas y artículos en páginas interiores de grandes periódicos, así como que las acampadas se repliquen por el mundo.

Los ocupantes, ahora con “c”, de los actuales “hackerspaces” españoles, son igualmente anticapitalistas y antimercado, pero con camisetas ingeniosas y gafas de pasta, son jovenes, moderrrnos y sobradamente preparados, armados con ordenadores, iPhones (y algún que otro MacBook). De hecho, muchos ‘históricos’ de los antiguos hacklabs participarán en dicha organización técnica, como también lo hicieron en las revueltas tunecina y egipcia, y los lazos con los ‘nuevos hacklabs y su filiación política quedarán no demasiado ocultos ((De hecho, siempre estuvo a la vista desde el principio http://www.tv3.cat/videos/3549010/Ciberactivistes)).

Con algunos sectores conocedores de la red e involucrados en la misma, incluyen también a los conocedores de los flujos de la Asamblea, y a los defensores de que cualquier pasado conocido, aunque sea mileurista, es mejor que un futuro mucho más que incierto. Las continuas menciones al 68, a viejos ídolos y lemas, así como la falta de discurso dirigido ‘hacia adelante’, así parecen indicarlo.

httpv://www.youtube.com/watch?v=fyCojw6-zXw

Sin embargo, se repite la falta de referencias, objetivos y final último de la Asamblea, con lo que ésta acaba siendo tomada por otro sector, que se dedicará a organizar múltiples actividades más relacionadas con cualquier festival new-age que con una protesta política. El modelo distribuido se confunde otra vez con el “centralizado sin cabezas visibles”.

Los primeros fogonazos en contra del nuevo rumbo asambleario del sábado 21 se generalizan a partir del lunes, terminando en otra banalización de las asambleas, especialmente la de Barcelona, y la aparición de la #acampadamagufa, que será una nueva muestra de mofa y escarnio, ésta vez a las propuestas cósmicas y holísticas que habían empezado a proliferar ((@damianvila Esta noche, a las 22.30, ceremonia con cuarzo en la #acampadamagufa ¡Recarga tus chakras! ¡Saca al niño índigo que hay en ti! :P)).

Lentamente, y tras que empezaran a surgir propuestas ‘ajenas’, los que no querían ser lideres irán ‘retomando’ el camino bajo la bandera de un consenso de mínimos, recordando el intento de ‘acuerdo de mínimos’ propuesto en el desayuno organizado por el entonces Presidente de la Academia del Cine española, Alex de la Iglesia, a mediados de enero de 2011: lo que empezó con un intento de acción distribuida (redactado y envío de una propuesta por iniciativa propia), terminó con niebla de guerra y todo el mundo disparando contra todo el mundo.

Las asambleas, lentamente, se re-encaminarán hacia esos consensos de mínimos con la reforma de la Ley Electoral y/o una nueva Ley de Transparencia como propuestas comunes. La separación del movimiento ‘inicial’ y las asambleas actuales quedará manifiesta con algunas peticiones de poner fin a las acampadas y la retirada para reponer fuerzas de parte del sector ‘iniciador’.


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#spanishrevolution y la Sociedad Civil Digital

300px-Nolesvotes_blanco_A4Lunes lunero, cascabelero. La Revolución llegó por fin a España, y lo hizo como todo. Tarde y tras un lavado de los que destiñen: #spanishrevolution, un hashtag de twitter y encima en inglés. La plaza sigue oCupada y los de siempre siguen como siempre y donde siempre, cada cual en su trinchera. Sin embargo, parece que donde caben dos caben tres.

Si antes decían que había dos Españas, hoy no sería demasiado osado hablar de la aparición de la tercera: la que llamamos Sociedad Civil Digital, que por fin se ha decidido a levantar el dedo y a salir a la calle, pero tampoco demasiado. Tras el ‘éxito’ inicial de la convocatoria, pasó lo inevitable cuando se dejan espacios libres o sin referencias visibles: se abre la veda para aquellos dispuestos a rellenarlos.

Y vaya si se abrió la veda… Ya el sábado se empezaron a ver cañonazos, aclaraciones y reflexiones al estilo “esto no es lo que yo quería”, que terminan hoy con menciones a la genial parodia de los Monty Python del Frente Popular de Judea (¡¡disidentes!!).

La red es inmediatez. Pero inmediatez de la que te hace reaccionar rápidamente ante los hechos y sucesos, si no se quiere que la inactividad propia de una estructura monolítica arruine iniciativas. Así funciona, precisamente, una red distribuida. Como nadie tiene el poder de filtrar información, todos pueden actuar de forma autónoma y sin esperar la orden.

Por otro lado, hay que ver el comportamiento de los partidos mayoritarios. Un numeroso grupo de ciudadanos no están contentos con el modelo de gestión actual, y ellos responden asintiendo silenciosamente y con la sonrisa del que no sabe de que le están hablando sabe perfectamente de lo que le están hablando, pero lo ignora por completo, porque sabe que puede hacerlo.

Es lo que pasará con el voto nulo y en blanco, que ha aumentado, en parte por causa de la iniciativa No Les Votes, en parte por la falta de oferta de papeletas alternativas, ya que no en todos lados existen partidos ‘alternativos’ a los que votar. ((O eso, o la oferta pasa por opciones realmente esperpénticas, y no hay más opción que abstenerse o votar nulo / en blanco)), y en parte por la típica polémica de cada cita: ¿a quien beneficia el voto nulo/blanco? ¿a participación altas beneficia a los pequeños?

Allí donde se han tenido malos resultados, los aparatos de partido (casi nunca mediante canales oficiales) tampoco han tardado demasiado en responsabilizar a No Les Votes por sus malos resultados, lo que no supone ninguna sorpresa. Como siempre, la culpa es de los demás. Aún con esto, alguna plataforma aprobada por el partido aparecerá haciendo guiños al movimiento, pidiendo que se permitieran las protestas.

Por quien, para quien y cómo

El Estado trabaja con y para el Estado Y del mismo modo, la Sociedad Civil debe trabajar con y para la Sociedad Civil, marcando un objetivo claro y explicándolo bien, sin irse por las ramas excusándose en aquello del “dilo tu, que a mi me da la risa”.

El uso casi exclusivo de software de redes sociales para broadcastear la protesta, ha demostrado que lo urgente ha desplazado a lo importante, aunque saberlo no sea novedad. La ‘reflexión’, como dice Marcos Menéndez, se lleva a cabo en los blogs, lugares de exposición de ideas, sin corsé, sin restricciones de 140 carácteres (o de 59 segundos). Sitios de discusión, debate y puesta en crisis de las opiniones y creencias, propias y ajenas. Y es una reflexión larga y que tiene su proceso digestivo. Twitter, queda como lo que es. Un servicio de SMS gratis.

El 2.0 es un gran altavoz, y por eso mismo no sirve para ‘aplicar’ democracia. El ambiente 2.0 es un lugar en que lo banal y los gritos ahogan cualquier cosa que requiera algo más que pocos segundos para comprenderlo, además de atacarlo usando el modo troll en masa, con respuestas sin razonar.

Quizá por esa banalización, el sábado 21 empezaron a surgir acampadas contra-alternativas como la de Pedralbes ((Con mensajes como “@alemateo87:éste mediodía descorchábamos Moët, en #acampadapedralbes no queremos latas, solo cristal de Francia, tenemos muy inculcada la #ecolife”)), o la de Génova ((@_reiew: Una señora acampa en su bolso Maxi XL de Louis Vuitton mientras espera a que Joaquín Torres le diseñe su tienda #acampadagenova)), por no hablar de los múltiples chistes hechos a costa de las #acampadas oficiales.

A día de hoy, lunes 23, la sensación percibida es como de bluff. El jueves, y especialmente el viernes por la noche, era todo lo contrario. Tensión sana, pasión, alegría y la sensación de estar haciendo algo. Hoy, reaccionarios y contra-revolucionarios se afanan en enterrar las acampadas, y posiblemente empiezen a surgir las preguntas: ¿y que hago yo aquí? ¿Ahora, qué? ¿Cómo seguimos?… Si no hay un objetivo claro al fondo, es imposible mantener la tensión necesaria. En las revoluciones del este lo tenían, y les funcionó mientras el Estado no aprendió la lección.

La democracia 2.0 no existe. La democracia es lo que es, aunque tenga mil y una definiciones y no nos acabe de gustar. Hablar de democracia 2.0 es hablar de banalidad, inmediatez, respuestas rápidas y divertidas, pero con poco o ningún fondo. Para echar unas risas puede estar bien, pero para gestionar países, mejor no.

El futuro de lo digital pasa por lo analógico

La Sociedad Civil Digital ha conseguido salir a la calle y arrastrar consigo a una parte de la Sociedad Civil Analógica. El discurso de ‘los cuatro internautas‘ parece conseguir traspasar la brecha, pero aún es necesario lo de siempre: convencer a los que no están convencidos, que cuesta, y mucho. ¿Cómo se hace eso? En primer lugar, con un mensaje claro y conciso: a dónde se quiere llegar, por qué, y cómo.

En segundo lugar, tendiendo los puentes que han de cubrir la brecha digital, y eso se hace usando tecnología p2p 1.0, como por ejemplo hablando del tema en la reunión del AMPA. Convencer a un convencido es terriblemente fácil. Y si encima lo puedes hacer mediante la simple “adhesión” con un clic, o que directamente venga alguien y te incluya en el grupo del FB, aún más.

Lo que tiene mérito y cambia las cosas es el p2p físico, el contacto diario, el hablar y discutirte con los que parece que no están de acuerdo contigo, y saber encontrar a los que si que lo están, pero no saben que hacer. Y en eso, los grandes partidos tienen la sartén por el mango. Al fin y al cabo, a quien harías caso primero, ¿al Señor Miguel, que te arregló un problema cuando lo necesitabas, o a unos tipos que vienen contándote cosas raras, inconexas y de las que no entiendes ni la mitad?

Al final, pero sobre todo al inicio, las redes sociales son redes de personas. Redes distribuidas en que todos pueden hablar con todos, sin tener que pasar por ningún filtro. Todo lo demás es vender humo para inflar.


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‘Revolución 2.0′, pero no distribuida

Otpor! - Resistència!
Otpor! – Resistència!
Muchos comparan los hechos que se llevan sucediendo desde el pasado domingo 15 de Mayo con las revueltas árabes, llegando incluso a situarlas como precedentes directas. Otros desearían que esto fuera un nuevo Mayo como el de hace 43 años.

Pero muy pocos van más allá, y ya nadie se acuerda que los inicios del siglo XXI trajeron consigo vientos de libertad provenientes de los países del este. Años antes(1998) se fundaba la asociación juvenil Otpor! (“Resistencia” en serbio), una organización no adscrita a ningún partido político, e inicialmente formada por estudiantes, que limitaba su actuación a la Universidad de Belgrado.

Tras lograr la renuncia de Slobodan Milosevic, algunos activistas de Otpor! crearon un centro de difusión del modelo que habían usado, para que pudiera extenderse por otros países, llamado Centre for Applied Nonviolent Action and Strategies.

Tanto Túnez como Egipto fueron denominadas las Revoluciones de Twitter y Facebook, pero muy pocos, por no decir casi nadie, prestó atención a una organización llamada Movimiento 6 de Abril, cuya página en Facebook fue el lugar donde tuvieron lugar los debates.

April_6_Youth_MovementEl símbolo del Movimiento 6 de Abril es, directamente, el puño de Otpor!, y las técnicas son las mismas que se usaron en Belgrado, Tiblisi, Kiyv y Minsk, salidas del ‘Sharpe’, El Manual, con mayúsculas, de activismo no violento.

De hecho, el lider principal del Movimiento 6 de Abril fue a Belgrado, a formarse en el CANVAS. Ahí se formaron también los líderes de las organizaciones oritagonistas de las Revoluciones de Colores: Kmara (Georgia), Pora (Ucrania), KelKel (Kyrgyztan), Zubr (Bielorrusia), MJAFT (Albania) y Oborona (Rusia), entre muchos otros.

Pora! (Es la hora!)
Pora! (Es la hora!)

En todos esos países, las asociaciones comentadas tienen rasgos muy comunes. Claramente no adscritas a ningún partido político, el objetivo principal es unificar la oposición al régimen al que se enfrentan. Se definen en el marco Liberal, y existen conexiones claras con organizaciones europeas y norte-americanas, como alguna de las fundaciones de Soros.

Todas estas organizaciones juveniles lucharon contra los regímenes surgidos de la descomposición de la Unión Soviética, tras años de corrupción y nepotismo por parte de los respectivos herederos del socialismo soviético, dedicados básicamente a enriquecerse a costa del país y de la ayuda internacional y a reprimir violentamente cualquier discrepancia.

Campamento en Kyiv durante la Revolución Naranja
Campamento en Kyiv durante la Revolución Naranja

La táctica principal, organizar una marcha y tomar una plaza céntrica y representativa para instalar un campamento, preparado para resistir días e incluso semanas. El respaldo lo daban los incesantes conciertos de rock, sin música no hay revolución, y los símbolos característicos del progreso occidental: pantalones y chaquetas vaqueros.

Los objetivos: primero unificar la oposición al régimen, para luego movilizar a los descontentos y abstencionistas para que acudan a votar en contra del régimen dictatorial.

¿Y qué ha pasado en España?

Las acciones de protesta en España antes de las elecciones municipales y autonómicas tienen rasgos que recuerdan mucho al modelo Otpor, aunque difieren bastante en el fondo.

La iniciativa inicial de No Les Votes! era pedir el voto para cualquier otro partido que no fuera ninguno de los tres que participaron en la aprobación por lo bajini de la Ley Sinde: el PSOE, el PP y CiU. A partir de ahí, la cosa evolucionó paulatinamente, y se empezó a hablar de corrupción, de candidatos que se presentaban aún estando imputados en juicios por corrupción, y nació el Corruptódromo.

Paralelamente se formó otro movimiento, con el nombre Democracia Real Ya!, que hizo un llamamiento a manifestaciones en todas las grandes ciudades españolas para el domingo anterior a las elecciones, con el lema “Toma la calle”.

Tanto “NoLesVotes” como “Democracia real ya!” se apartan, desde el primer momento y por completo, del mundo político, negando cualquier relación con cualquier partido político mayoritario y establecido.

Se buscan referencias en las revoluciones árabes, ligando su orígen común en el uso de software de redes sociales, pero principalmente es de la revuelta Islandesa de 2009-2010, de la que se sacan ideas como la Wikiconstitución, redactada colaborativamente al más puro estilo dospuntocerista, o las incesantes menciones a hacer justicia con los banqueros ladrones.

Puerta del Sol, tarde del 20 de Mayo 2011 / Foto de gaelx en flickr
Puerta del Sol, tarde del 20 de Mayo 2011 / Foto de gaelx en flickr

Ya con las plazas llenas de tiendas de campaña, Democracia Real Ya! se auto-excluye de cualquier tipo de participación en la organización de las acampadas de Madrid y Barcelona, negando también cualquier responsabilidad en las mismas aunque apoyándolas. La imagen escenificada es de personas que, de forma totalmente voluntaria, se han acercado a las plazas para unirse a la protesta.

Sin líderes y obviando el objetivo principal de unión, característico del modelo del Este, los partidos tienen vía libre para hacer lo que mejor saben: intentar apropiarse del mensaje y la situación, a tres días de las elecciones.

Nadie se responsabiliza, nadie es el líder. Nadie sale a la palestra. Todo muy… típico.

Tras toda arquitectura informacional, se esconde una estructura de poder

La organización se conforma alrededor del modelo asambleario, donde cualquiera puede participar. Se marca el tempo con asamblea diaria, y la agenda, con tareas a realizar según la situación. Como siempre en estos casos, absolutamente todo pasa por el tramite de votación.

La infraestructura técnica establece conexiones a Internet y se basa la comunicación en las cuentas de twitter, de facebook y blogs organizados por las propias asambleas, que empiezan a emitir ‘en directo’, y en broadcast, desde la misma plaza.

La protesta sigue el modelo centralizado: la información fluye a partir de la asamblea, que se organiza en comisariados. Cualquier cosa que no salga de los canales ‘oficiales’ es desmentida categóricamente. Los portavoces son los que transmiten las posturas ‘oficiales’ a los periodistas, y se difunden mensajes cortos a través de twitter.

Como ‘medio de comunicación’, twitter es totalmente ineficiente. Una vez se alcanza la masa crítica, empiezan a proliferar miles de peticiones de retweet, con lo que la tarea de comunicarse efectivamente se vuelve lenta, por no decir imposible: hay que estar muy atentos a los timelines para no perderse un mensaje importante en medio de una tormenta de RT.

La intención principal es ‘difundir’ para que la gente acuda a las plazas. Crear ‘buzz’ y conseguir la atención de la gente y los medios, que como siempre y en todos lados, tardarán un par de días en querer darse cuenta de lo que está pasando.

Los partidos tradicionales, los sindicatos y sus palmeros, al igual que los medios tradicionales, ni entienden ni comprenden lo que está sucediendo. O si… Desde el primer momento empiezan a correr opiniones de los portavoces, candidatos y seguidores, acusando de fomentar la abstención, de despreciar la democracia y demás perlas que, desafortunadamente, pocos recordarán.

En el otro lado, dentro de la asamblea y siguiendo el curso habitual, empieza a reivindicarse el pasado. Menciones al Mayo Francés y declaraciones de orgullo de sentirse parte de una “protesta de extrema izquierda” dan alas a los sectores que empiezan a encontrar conexiones entre el 15-M 2011 y el 13-M 2004 con sus consiguientes desvaríos.

Los Populares no dudarán en llamar “terroristas” a los acampados: las encuestas indicaban que en mayo de 2011 iban a arrasar, y les brotó un ‘campamento de perroflautas y pijopunks’ organizado para ‘reventar su triunfo’. Su asociación lógica: resucitar a los demonios y gritar “¡Van a por nosotros!”.

La diferencia básica es que en 2004, la movilización se produjo tan rápido porque el mensaje venía de alguien a quien uno conocía. Alguien al que se le había pedido el número de teléfono. Una vez alcanzado el tipping point, o umbral de rebeldía que te hace mover, el crecimiento es exponencial y termina en concentraciones con numeros de hasta siete cifras.

En el caso actual, con twitter, uno puede conocer directamente a un porcentaje bastante bajo de la gente a la que sigue. El resto es pura pose. La fuerza del mensaje, por tanto, se diluye. Si a eso le sumamos la miríada de mensajeros intentando hacer oír su mensaje, pidiendo RT a los grandes nodos repetidores, gurús y grandes personajes públicos, la señal se funde en una cacofonía y se convierte en ruido.

Por otro lado, Twitter no permite mensajes directos entre usuarios que no se sigan mútuamente, lo que lo hace un medio de broadcasting, de uno a muchos. Resulta muy curioso ver algunos mensajes del jueves tarde, reclamando que “para cosas importantes, llámame al móvil“.

Símbolos

Volviendo a las comparaciones del modelo del Este, empiezan a aparecer pequeños amagos de símbolos asociados a la protesta. Ya el día 5 de mayo, desde Jerez se hablaba de llevar camisetas con el dibujo de unos pantalones vaqueros, cómo no, con los bolsillos vacíos y por fuera.

Foto de pantalonsalbalco.tumblr.com
Foto de pantalonsalbalco.tumblr.com

El jueves por la tarde, al menos en Barcelona, se empieza a correr la voz, y aparecen algunos pantalones colgados en los balcones, como muestra de simpatía con la protesta. El símbolo es calcado al modelo que se usó en Serbia y en Bielorrúsia, aunque no termina de cuajar.

Al día siguiente, viernes, y tras la decisión de la Junta Electoral Central de prohibir las manifestaciones convocadas para el sábado de reflexión, se empieza a organizar la resistencia no violenta en previsión de los posibles desalojos nocturnos. Se hace correr la idea de llevar claveles amarillos, asociando directamente con la ‘Revolución de los Claveles’ de 1977 en Portugal.

¡Indignaos! ¿Y luego qué?

Las asambleas no declaran objetivos claros. “No nos vamos!”, “No tenemos miedo!”… “Mucho amor” “¡Indignaos!” y demás comentarios salidos directamente de debajo de los adoquines y de las playas de Paris, pero pocas propuestas reales ni fines concretos. Al menos, incapaces de hacerlos llegar a los que no están en la plaza.

La sensación que cuaja en algunos sectores es que se trata de otra pataleta. Otra queja typical spanish, que no busca ningún cambio, ni tan solo para seguir igual. Se reivindica más subsidio, más control e intervención estatal… en lo que parece un intento de volver a la situación ‘normal’, de hace tres o cuatro años, en que todo el mundo era feliz opositando para funcionario y comprando televisores enormes para ver el futbol.

Dichos sectores, los liberales y libertarios, intentarán llamar la atención sobre la diferencia existente entre ‘democracia’ estatista (tanto de Estado como de estático, falto de movimiento), y ‘libertad’ personal, con poco o ningún exito.

Cultura Neoprog

En una actitud impensable hace pocos meses, los campistas neoprog usan lemas llegados directamente desde el otro lado del atlántico, como el adaptado #yeswecamp, o las menciones al cambio y el “podemos”, mezclándolos con adaptaciones de tácticas de protesta usadas en la lucha contra dictaduras post-comunistas.

Jovenes, moderrrnos y sobradamente preparados, armados con ordenadores e iPhones, conocedores tanto de la red como de los flujos y recovecos de la Asamblea, y defensores de que cualquier pasado conocido, aunque sea mileurista, es mejor que un futuro mucho más que incierto. Las continuas menciones al 68, a viejos ídolos y lemas rrrrevolusssionariosss, así como la falta de discurso dirigido ‘hacia adelante’, así parecen indicarlo.

La historia se escribe en el presente

#spanishrevolution ha entrado ya en la Historia. Es la primera vez que, en España, un movimiento iniciado en Internet consigue salir con cierto éxito a la calle. El descontento era enorme, y salir a gritarlo es enormemente gratificante y sano. Había que salir, se ha salido y hay que felicitar a los que se atrevieron.

Pero cuando se saca tanta gente a la calle, tiene que ser con un objetivo. Una masa de gente ‘indignada’ y sin un horizonte claro se puede transformar en una arma terrible. La masa no piensa. No razona. Se mueve por emociones, atropellando lo que se le ponga por delante.

También hay que tener en cuenta una cosa: los españoles buscaban tener su propia revolución 2.0, y parece que finalmente la van a tener, pero con los spanish filtros y todo lo que implica el dospuntocerismo: una gran burbuja llena de humo, que puede explotar en cualquier momento, dejando caer a personas en todo el país que han puesto en la #spanishrevolution sus últimos cartuchos de esperanza.

El País Llamado España tiene la tradición centenaria de desaprovechar todas y cada una de las oportunidades que se le presentan. ¿Pasará lo mismo ésta vez?


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