Wiki Leaks y la fuerza desaparecida, o el mirar hacia el otro lado

A mi nueva tradición de lectura del fin de semana debo añadir otra: el comentario de los artículos de Enric González que, como todo el mundo, tiene derecho a su visión y opinión y que yo, a menudo, considero errónea.

Su columna del domingo 26 de junio no se escapa. En el texto, González habla del papel de la prensa y del periodismo como mecanismo de control sobre el poder, y de cómo este papel se ha terminado diluyendo y perdiendo. En esto, en cómo se ha perdido, es en lo que estamos en desacuerdo.

Para él, una parte del problema está en la brecha entre los propietarios de las empresas editoras y las redacciones. «Una buena empresa periodística es la que, en términos generales, permite que los periodistas mantengan la independencia y honestidad que cada uno quiera otorgarse […]». Muy bien.

En el problema asociado es que cuando la empresa (o más bien los accionistas) quiere sobrevivir a cualquier precio, «tiende a elegir un mal director y provoca un desastre.» Pero mucho peor es, nos explica, la falta de credibilidad. Y aquí nos trae el caso de los Papeles del Pentágono que publicaron el New York Times y el Washington Post en 1971 (y que se relató en una muy buena película con Tom Hanks y Meryl Streep). Y muy de acuerdo con esto.

Luego, González nos trae un nuevo ejemplo, de Wiki Leaks, y ahí es cuando yo creo que se equivoca en el análisis. Según él, «lo que valía para los Papeles del Pentágono ya no vale para Wiki Leaks. Assange lleva una década de encierro. Y la prensa no hace nada. Bueno, sí hace: informa sobre el caso. No puede hacer nada más. Ya no es capaz de enfrentarse frontalmente al poder porque carece de su antigua fuerza, la que le otorgaban millones de lectores, la que le permitía emprender cruzadas justas (y no tan justas, de acuerdo) con el respaldo de la llamada ‘opinión pública’.»

En resumen: para Enric, la prensa no puede ejercer de contrapeso contra el poder porque ya no es lo que era. Y no es lo que era porque no tiene lectores. Yo aquí echo en falta algun comentario sobre el «por que» El País (y The Guardian, y The New York Times, y Le Monde y Der Spiegel) dejó de publicar los cables de Wiki Leaks, con sus análisis y las explicaciones de por que eran importantes y en que nos afectaban. Echo en falta un poco de crítica a los mismos periodistas que se han abandonado al ejercicio de hipocresía controlada (o admitir claramente que se les ha descontrolado), optando por titulares-cebo y olvidándose de su vocación de contar lo que pasa, cambiándola por «lo del comer», que es lo que necesitamos para vivir. 

Ojo, la vocación es individual y como dice Enric al principio de su columna, cada cual decide su grado de independencia y honestidad. Y a todos nos gusta comer al menos dos veces al día. Pero lo que no se puede hacer es llorar a la voz de «la prensa ya no es capaz de enfrentarse al poder porque carece de la fuerza que le otorgaban millones de lectores», obviando que las redacciones aceptaron venderse al poder (recordemos los ingresos que llegan de publicidad institucional y las subvenciones).

Está muy bien que los periodistas hablen del modelo que buscan, del ideal. Estaría mucho mejor que empezaran a rendir cuentas con ellos mismos y con sus redacciones, y luego que empezaran a hacer cosas tangibles para recuperar esa fuerza perdida. Dejar de llorar y empezar a cuestionar al poder, incluso desde las páginas del periódico oficial del partido al mando, sería una buena forma de recuperar esa credibilidad.

¿Crisis del periodismo?

Godzilla ya llegó!!!

De los dos programas radiofónicos líderes de audiencia en Catalunya, que ya me explicarán como dos programas pueden ser líderes de auciencia, ambos conductores provienen del llamado periodismo deportivo.

Uno de ellos hasta se jacta de ello, reclamando la importancia que ése llamado periodismo deportivo tiene como ‘cantera’ de la profesión.

Sin duda alguna, la cantera del periodismo deportivo se está dejando notar estos días más que nunca, ya que solamente se me ocurre una posible explicación a los titulares alarmistas, tendenciosos, demagógicos, parciales, arbitrarios, obcecados, fanáticos y sectarios que se estan lanzando desde los medios de comunicación.

Se trata de aquellos análisis que los periodistas deportivos hacían de los jugadores de tal o cual equipo durante el partido del fin de semana:

Fulano: apoteósico. Ayudó mucho al equipo y repartió más hostias que un cura en semana santa.

Sólamente esto explicaría lo lamentable, por no decir vergonzoso, que está siendo el tratamiento de las secuelas del terremoto en Japón, mañana hará una semana. Y es que resulta tan, pero tan vergonzoso, que hasta la gente que está allá están pidiendo a la prensa que se callen de una vez y que dejen de lanzar mierda.

Ya el sábado resultaba, cuando menos curioso, ver los vídeos grabados por los que sufrieron el terremoto, y compararlo con las noticias que llegaban de los medios ‘occidentales’. Civilizados ciudadanos japoneses que ni tan solo abandonaban una cola en una oficina en plena sacudida, que una vez en los medios se transformaban en víctimas del pánico, corriendo desesperados por las calles y atropellando a bebés abandonados en el asfalto.

Pero había quien incluso subía la apuesta y hablaba de sus peripecias cubriendo “cada uno de los desastres” de su ciudad (no tengo el enlace y creo que no lo buscaré).

En fin, que si. Que el periodismo deportivo es periodismo, y es una gran cantera de profesionales. Lo que no tengo seguro es de que profesión. Por suerte para mí, hace tiempo decidí no leer más la prensa española. Esta misma semana decidí tampoco escuchar las emisoras patrias (sean de la patria que sean). Para escuchar bazofia, mejor me pongo un pasodoble. Al menos te ríes con la letra.

P.S. : Sigo esperando el advenimiento de Godzilla, la resurrección de los muertos y el juicio final y sumarísimo.

P.P.S: Luego diremos que lo de Silvio (sonno io!) Il Cavaliere resulta vergonzoso…

P.P.P.S: No hay que temer nada, al final Ultraman salvará al país del desastre. Señores de la prensa, ya tenéis titular para pasado mañana. Y la foto también:

Ultramán siempre vencerá

Banalidad, inmediatez y reflexión: lecciones del dospuntocerismo

Un imitador de Quim Monzó manifestándose
El viernes, nos fuimos a dormir con una situación curiosa. Medio mundo se maravillaba del gran salto democrático que había sucedido en Egipto. Aires de libertad, vientos de cambio, aromas de democracia…
Curiosamente, todos hablaban de la gran emoción que sentían al ver caer al segundo dictador en pocas semanas… dejando el relevo explícitamente a los generales.

Pero el domingo amaneció sin todos los sentidos de la gloriosa revolución pacífica. En su lugar se oía un siniestro ruido. Ese tintineo de sables. El tintineo de las cadenas de los tanques avanzando por las calles.

Pues bien. Se han suspendido las dos cámaras parlamentarias, cosa normal ante unas posibles elecciones… Pero lo que resulta ‘curioso’, por no decir siniestro y que tiene una mala pinta tremenda, es que también se haya suspendido la Constitución. Y se mantenga el estado de emergencia (una de las peticiones de El Pueblo® antes del viernes era que se retirase). Y que salga un general anunciando que el proceso va a durar unos seis meses… o hasta que se completen las elecciones, sin decir nada sobre fechas. Además, como en todo buen estado de emergencia, el ejército va a poder legislar por decreto.

En fin, que ya han saltado las primeras chispas entre El Pueblo® y su Ejército (patent pending).

Por mucho que los defensores del papel del dospuntocerismo en las revoluciones tunecina y egipcia, ambas estancadas en una situación extremadamente peligrosa, se afanen en los análisis y predicciones, la realidad es que estamos en una era en que la inmediatez, por muy banal que sea, gana por goleada a la reflexión.

Lo ‘importante’ es soltar un tuit, el que toque en ese momento. Mostrar la adhesion a la causa. Tener la portada de mañana lista hoy a las 11 del mediodía. Pensar, reflexionar, analizar con calma no está bien visto. Porque cuando, por lo general, se acierta, salen los que acusan de agoreros y aguafiestas.
Eso si, los blogs están muertos. Igual que el periodismo, que se limita a soltar primicias en forma de twit y de subtitulo. Breaking News, titulares efectistas cuando no aberrantes y portadas con las noticias de anteayer. Luego, cuando la cosa se calme, ya se cambian los titulares y se rehace el texto.

¿Esto quiere decir que la capacidad de racionalizar, de pensar y de analizar fríamente la realidad también desapareció? ¿Muera la capacidad crítica? Visto lo visto, así lo parece. Luego hay quien pregunta ‘donde están los pensadores’.

Prensa española: por qué no

Cuando alguien se extraña cuando digo que procuro no leer la prensa española, no puedo evitar encogerme de hombros. Pero en días como hoy, es cuando llega la explicación… cuando se abren los cielos mostrando legiones de querubines… cuando Moisés separa las aguas del Mar Rojo…

Resulta que en la víspera de San Juan, KISS actuó en el Palau Sant Jordi. En El Periódico de Catalunya han hecho una notícia, un resumen… digamos que han escrito algo sobre el evento.

Aún no he leído todo el texto, pero gracias a los dos primeros párrafos puede verse, y espero que entenderse, mi posición al respecto.
En primer lugar, solamente hay que leer el pie de foto, que presenta al ‘cantante’ del grupo Gene Simmons. Luego aparece una mención a un tal Spacemen 3, miembro fundador del grupo (vale, lo reconozco: he leído hasta el 3r párrafo).

También cabe destacar el uso de la puntuación que hace el autor de la cosa: fatal.

Que para ser periodista en este país solamente es necesario salir en un programa televisivo en horario de tarde no es noticia (como tampoco lo sería si uno de los requisitos fuere no saber usar el idioma en el que se quiere escribir). Lo que si que me ha sorprendido es que para ser ‘crítico musical’, el aspirante no deba tener ni la más remota idea de la música realizada en los últimos 30 años. Ah, ¿que esto si que es un requisito imprescindible? Vale, vale…

A la persona que ha perpetrado eso: cuando vaya a escribir algo de lo que no conoce demasiado, no dude en documentarse. Un manual de gramática del español sería un buen comienzo (en caso contrario, existen cosas llamadas “correctores automáticos” que vienen incluidos en el software de tratamiento de texto. En casos arcanos como Word Perfect, se venden por separado). Luego, podría hasta usar la Wikipedia (si es capaz de concentrarse durante más de dos minutos seguidos en ello, verá que hasta hay fragmentos útiles).

Seguramente en el artículo sobre Kiss hubiera visto que el cantante del grupo no es Simmons, si no Stanley. El personaje que encarna Simmons siempre canta en alguna canción del disco especialmente escrita para ello, como puede ser “God of thunder”, que venía con el espectáculo de la sangre y posterior/anterior vuelo del mismo Simmons hasta la parte superior del escenario.

También habría visto que si el baterista, Eric Singer, se sintió “integrado en la banda” no era por el taburete, si no porque ha formado parte de la banda durante 12 años. Que sea el actual ‘titular’ es una simple anécdota sin importancia.

Lo curioso es que al llegar a las menciones sobre algunos de los temas que sonaron en el concierto (bueno vale, me leí todo el artículo. No puedo evitar saber de que voy a hablar cuando escribo) y viendo que hace la misma comparación sobre God gave rock and roll to you, intuyo que si que se ha mirado la Wikipedia…

Lo que no aparece en la Wikipedia, pero si que es un acto brutal de lo que comúnmente podemos llamar “vacilada” por mi parte (porque cuando uno sabe de lo que habla no solamente puede si no que debe demostrarlo) es que en el vídeo del Alive III el único de los integrantes de la banda que no aparece en ninguno de los múltiples planos con chicas ligeras de ropa es el guitarra solista de la época, Bruce Kulick, que aparece exclusivamente en solitario, pudiéndose apreciar perfectamente el anillo de casado. Lick it up. Y también en Take it off.

Volviendo a la Wikipedia, en el mismo artículo también podría haber leído que uno de los fundadores del grupo, concretamente “Ace” Frehley, encarnó al personaje “SpaceAce”, que realizaba un largo solo de guitarra, al final del cual ésta se incendiaba y empezaba a levitar, desapareciendo en el infinito… mientras que “Spacemen 3” es un grupo musical nacido en los 80 y que hace música post-punk-space-rock-neo-psicodelia… un momento… creo que acabo de entender la aparición de éste grupo… le he calado.

En fin, no seré yo quien critique los entresijos y los bajos fondos de la industria del ocio musical, ya que habla por si misma.